1

MI TIA CONSUELO DE SAINT EXUPERY.
LA SACERDOTISA DE LA DIASPORA SALVADOREÑA

POR DRA. MIREILLE ESCALANTE DIMAS A MI HIJO, FELIX ESCALANTE DIMAS

Yo, MIREILLE ESCALANTE DIMAS, sobrina de Consuelo de Saint Exupery, develo la personalidad darrolladora de la “Sacerdotisa de la Diáspora Salvadoreña”, con el deseo grande de exponer sus logros,Triunfos, y victorias, a través de sus largos setenta y ocho años.

Mi tía Consuelo superó ,obstáculos, obtuvo riquezas intangibles y materiales.No obstante ello, conservó muy dentro de su corazón a cada miembro de su familia, y a su natal Armenia, Departamento de Sonsonate, El Salvador en la América Central. Ese vinculo familiar se muestra claramente, a través de su peregrinar mediante fotografías, y cartas, cruzadas entre ella y su familia. Esa familia de porte distinguido, es la que hoy presento. Desvirtuando teorías, que por desconocimiento la señalaron de origen campesino e indígena.Ella luchó contra ese estigma, hasta encontrar su lugar en la sociedad europea.

Nació en el Bario San Sebastián en la esquina formada sobre la 6ª Avenida Norte y 1ª Calle Oriente, en la ahora, ciudad de Armenia, el día 16 de abril de 1901, bajo el primer signo del zodíaco: ARIES.Las nacidas bajo ese signo zodiacal, son personas aventureras, audaces, siendo, ella, pionera y valiente mujer; lista, dinámica, segura de si misma, optimista, y conquistadora del porvenir; a veces, egoísta, de mal carácter, impulsiva, inquieta e impaciente. Lo más relevante de su personalidad, fue musa de talentosos escritores, quienes la inmortalizaron en sus obras. Entre ellos, encontramos al mejicano don José Vasconcelos –el Maestro de América, quien se refiriere a ella como Charito; don Enrique Gómez Carrillo, guatemalteco, hijo de don Agustin Gomez Carrillo, salvadoreño, destacándose con el acertado nombre del “Principe de la Crónica” y el francés de linaje, el Conde Jean Baptiste Marie Roger de Saint Exupery, inmortalizándola en su Obra Maestra EL PRINCIPITO.

2

LA PARTIDA DE NACIMIENTO, DE MI TIA CONSUELO DICE ASÍ:

“””Pda.No.123.-ALCALDIA MUNICPAL:ARMENIA.ABRIL VEINTITRES DE MIL NOVECIENTOS UNO.-MARIA CONSUELO SUNZIN, LADINA NACIO A LAS DIEZ DE LA NOCHE DEL DIA DIEZ Y SEIS DEL CORRIENTE, HIJA LEGITIMA DE FELIX SUNZIN Y DE ERCILIA SANDOVAL, DE ESTE DOMICILIO.- ALEJANDRO ARGUMEDO. ANTE MI, MARCIAL SALAS, SRIO.””””

La palabra ladina es el equivalente a raza española. Los apellidos, SUNCIN, deriva de los conquistadores de la Peninsula Iberica, y Mediterranea, pudiendo ser originaria de turcos, árabes, o musulmanes; el SANDOVAL,de ESPAÑA.

El Coronel Felix Suncín Monchez, originario de buena familia,hijo de Felix Suncín y de Dolores Monchez, radicado en la ciudad y Departamento de Santa Ana, de la República de El Salvador; militar de profesión, posteriormente jubilado, se dedicó a la agricultura, y a ejercer la “medicina natural”,alegando un innato sexto sentido, cualidad mística que lo diferenciaba de los demás seres humanos.

Triste y decepcionado por el fallecimiento de sus hijos, quienes uno por uno, fueron cayendo, como árboles talados; decesos misteriosos, inexplicables, acaecidos en cadena, atribuyéndosele dichas pérdidas a un castigo Divino por haber sido “machista”, e ignorando, y discriminando a sus hijas, pertenecientes al sexo débil.

3

Al verse sin sus hijos, y solamente con sus hembras, reaccionó: después de la indiferencia, volcó su amor y preocupación por ellas, mostrando un relevante interés.

Mi tía Consuelo, reflejando la metamorfosis de su evolución como mujer e icono, se le reconoció con los variados nombres usados en su vida: CONSUELO, CONCHITA, CHARO, CHARITO, y CHELO.

El Coronel Felix Suncín Monchez, originario de buena familia, radicado en la ciudad y Departamento de Santa Ana, de la República de El Salvador; militar de profesión, posteriormente jubilado, se dedicó a la agricultura, y a ejercer la “medicina natural”, alegando un innato sexto sentido, cualidad mística que lo diferenciaba de los demás seres humanos.

Triste y decepcionado por el fallecimiento de sus hijos, quienes uno por uno, fueron cayendo, como árboles talados; decesos misteriosos, inexplicables, acaecidos en cadena, atribuyéndosele dichas pérdidas al castigo Divino por haber sido preferentemente “machista” e ignorando, y discriminando a sus hijas, pertenecientes al sexo débil. Al verse sin sus hijos, y solamente con sus hembras, reaccionó: después de la indiferencia, volcó su amor y preocupación por ellas, mostrando un relevante interés. Su hija mayor, mi tía Consuelo, había nacido con asma, una enfermedad respiratoria; y seguramente hubiera ido a parar también a la tumba, si su padre, el Coronel Felix Suncín Monchez, no hubiera intervenido en el destino; él, pronosticó la victoria sobre esa enfermedad que desde tierna infancia aquejaba a su hija; preocupado había investigado con su amistades, que en los Estados Unidos, la ciencia de la medicina estaba avanzada más que en El Salvador, y además el clima fresco de San Francisco, California, era el adecuado para una asmática; él propuso a su hija Consuelo la oportunidad de vivir como una persona normal y saludable; de antemano había gestionado con sus amistades una beca para que mi tía Consuelo,estudiara el idioma inglés; situación que le ayudaría además de curarse, a superarse intelectualmente. El objetivo primordial de su viaje era la supervivencia. Mi tía Consuelo, ilusionada por convertirse en una persona saludable, aceptaba el reto; se involucraría en el torbellino infinito de la incertidumbre, de la aventura peligrosa, riesgosa, y solitaria. Sus acompañantes, serían los consejos de su hermana Dolores, y la Constelación de Aries.

Decidida a ser saludable, y a convertirse en “reina”- tal como

se lo había confesado a Carmen Branon,-la poetisa Claudia Lars- quien en “Tierra de Infancia”, pone de manifiesto el deseo de mi tía Consuelo, se tiró a la búsqueda de su felicidad.

Se muestra la fotografía a la Derecha del Coronel Felix

4

Suncín Monchez, recién
ascendido a teniente Coronel.
De carácter fuerte, decidido,
Recio, disciplinado y seguro, sabía con exactitud que si su hija mayor Consuelo, se quedaba a vivir en Armenia, seguramente también fallecería, igual como había ocurrido, con todos los hijos varones. En Armenia, falleció a la edad de 64 años, el 8 de Junio de 1923

Cierta vez, mi tía Consuelo, dictando una conferencia en el Salón Mario, del Circulo Deportivo Internacional de la ciudad de San Salvador, El Salvador , en el año de 1963, reconoció en publico, que gracias a los conocimientos de su padre, había logrado superar esa enfermedad congénita respiratoria; calificando a su padre, en esa ocasión de “brujo”, exponiendo que había sido alimentada desde recién nacida con leche de cabra- leche mucho más vitaminada que la de vaca. Que fue su padre quien le salvó su vida, al incitarla a viajar al extranjero.

Mi tía Consuelo justo recién cumplía los 19 años cuando se embarcó en el Puerto de La Libertad, El Salvador, con rumbo hacia San Francisco, California, de los Estados Unidos; su padre le había profetizado que sería la última vez que la vería. Pero ella, movida por anhelo de encontrar cura ó al menos alivio, a su afección respiratoria que inexplicablemente sufría por un castigo kármico, más que el interés de aprender el idioma inglés, aceptaba afrontar el futuro incierto, matando “ dos pájaros al mismo tiempo”.

Doña Ercilia Sandoval de Suncín, conocida en la población de Armenia como la “Niña Chilita”, era la madre de mi tía Consuelo, ella había nacido en 1868, en la ciudad de Santa Ana. Hija de los señores don Hilarión Sandoval y doña Isabel Zeceña, quedó huérfana de ambos padres desde tierna edad; su hermano Adán Sandoval Suncín, no pudo hacerse cargo de su cuido y alimentación, habiéndola ingresado al Convento de Monjas en la ciudad de Santa Ana, lugar donde tuvo la sede la Capitanía General de Guatemala, logrando El Salvador, con los demás países Centroamericanos, la Independencia de España, el 15 de Septiembre de 1821. En una visita que hiciera al Convento, el entonces joven, Teniente Felix Suncín Monchez, también originario de Santa Ana; ella y él, se enamoraron; el Teniente Suncín Monchez, le proponía matrimonio, aceptándolo doña Ercilia, y en respuesta, abandonando el voto de castidad.

5

Doña Ercilia, madre de mi tía
Consuelo, fué una mujer
dedicada exclusivamente a los
oficios el hogar; mujer bella en
su juventud, de tez blanca, y
ojos verdes, pequeña de
estatura, toda abnegación,
dulce, encantadora y sumisa,
atributos que el Coronel
Felix Suncín Monchez le admiraba. Al igual que su esposo, tenía carácter fuerte. Ella, falleció en el Hospital Rosales de San Salvador, El Salvador, el 3 de agosto de 1952. Yo tenía 7 años. Después de mis clases, iba a cuidarla.

Cumpliéndole sus últimos deseos.Le encendía cigarros Embajadores, los que disfrutaba Fumando con paciencia y delicia. Se le tuvo como una mujer virtuosa, no se le conoció otro marido, más que a su esposo, muy diligente para las faenas del hogar y una buena administradora - desde su casa dirigía la finquita que su esposo Felix Suncín Monchez, ascendido a grado de Coronel, le había heredado, junto con la jubilación que gozaba del Ejercito.

La población de Armenia, fue el lugar escogido por el padre de mi tía Consuelo, para formar su hogar, compró un terreno grande en el centro de la población, atrás del “Convento” de la Iglesia Católica de Armenia, y construyó una hermosa y amplia casa. A un kilométro de distancia de la población, compró, en el Cantón Tres Ceibas, jurisdicción de Armenia, Departamento de Sonsonate, de la República de El Salvador, una finquita, donde cultivó café.

El 16 de abril de 1901, nació mi tia Consuelo; a los dos años siguientes, nació mi madre Dolores, el 11 de julio de 1903; y el 2 de Septiembre de 1905, mi tía Amanda, en la casa antes referida. El 17 de junio de 1917 asoló un terremoto en todo el territorio nacional, derrumbándo viviendas ; el Coronel Felix Suncín Monchez, construyó posteriormente en el mismo terreno, otra casa, en ese mismo año; la construcción se mantuvo hasta el año 1975, en que mi madre Dolores la remodeló. Desde ese año 1975 la vivienda mantuvo la fachada original, hasta quedar destruida por los terremotos del 13 de enero, y 13 de febrero del 2001.

En los años de 1900, Armenia, se llamó GUAYMOCO, cuyo nombre autóctono significa "donde está el laboratorio de las ranas", según estudios elaborados por la Municipalidad de Armenia; según la versión popular, quiere decir "el que tiene bocio", debido a que se desarrollaba una enfermedad en la tiroides, haciendo una protuberancia en garganta por falta de yodo. Había sido un asentamiento índigena Pre-Colombino de los Pipiles, Lencas, Chortis, Xincs, Uluan, y Pocomanes, perteneciendo posteriormente a la comunidad de LOS IZALCOS.

La población de Armenia, se encuentra enclavada arriba de una cima, desde donde puede observarse el verde panorama de los cafetales y arboles variados, y enfrente, allá en la

6

lejanía, lindando con el cielo está el majestuoso Volcán de Izalco, el más joven de Centroamérica, de color cenizo oscuro, casi negro, cuyos parajes permanecen sin vegetación, totalmente desolado, deshabitado y despoblado.

Dicen los aficionados al alpinismo, que escalar dicho volcán, es extremadamente peligroso: su piso no es firme, tiene grietas profundas cubiertas de negras arenillas sueltas, piedras menudas resbaladizas, cuya superficie es caliente; no se sabe a ciencia cierta, si es debido al sol trópical que recibe diariamente la arena, ó al horno interno del boquerón.

Al pie del Volcán de Izalco, estaba -y actualmente se encuentra una "virgencita", conocida entre la población índigena de Izalco, como la”Guardiana”, limitando el recorrido de la lava, impidiendo su paso al territorio protegido; de este modo la virgencita se convertía en la protectora de la ira del Volcan.

El volcán luce impresionante, majestuoso, erguido, en completa calma; no siempre fue así de tranquilo, tuvo un tiempo de actividad constante, de furia indomable acompañada de rugidos estruendosos  resoplando cenizas, echando fuera  piedras derretidas que conformaban el liquido hirviente de la lava, nacida  del boquerón,cuyos  rebalses formaban caminos y  veredas  de color rojo sangre sobre sus faldas. Por las noches se apreciaba ese soberbio espectáculo de la naturaleza Durante el día, se veía el humo ascendiendo al cielo, como si estuviera fumando; debido a la luz del sol, no se apreciaba el rojo de la lava. Se activó en 1770,  finalizando completamente en el año de 1967, donde quedó totalmente dormido. Dentro de las ironías del destino, esta la siguiente anécdota: Debido al atractivo turístico del Volcán de Izalco, se construyó el "Hotel de Montaña", en el Volcán Cerro Verde; inaugurandose dicho hotel, el Volcán de Izalco se apagaba para siempre. En mi memoria tengo grabada esa actividad volcánica, durante los años de 1949 a 1952; época en la que disfruté diariamente, de ella, porque viví en Armenia con doña Ercilia, madre de Consuelo,y sus hermanas Dolores y Amanda; desde la casa se divisada perfectamente el Volcán de Izalco. Recuerdo el contraste de las noches oscuras, con el cielo estrellado, y el fulgor del incendió perenne del volcán, fuego que ahora me atrevería a compararlo con las luces de la pólvora china  en las celebraciones de Navidad y de Año Nuevo. Posteriormente supe que ese volcán orientaba a los marineros que navegaban barcos cerca del Puerto de Acajutla, y quienes lo denominaron " El Faro del Pacifico". Esta erupción volcánica, mi tía Consuelo, la exageraba. Ganándose el nombre, según la escritora Mexico-Francesa, Fabianne Bradu, de “ Scherezada salvadoreña”.

Refrescando mi memoria, allá por el año de 1962, recuerdo la historia que me cautivó - por la imaginación creativa de mi tía Consuelo; decía que al nacer ella había un volcán en erupción constante, vomitando lava, escuchándose unos temidos rugidos provenientes del centro del globo terráqueo; las viviendas de la poblaciones de Izalco y

7

Armenia, giraban despaciosa e imperceptiblemente, poco a poco, en el sentido de las agujas de reloj. Yo, me limitaba a escucharla, y admiraba ese don, de crear “cuentos” mezclados con la realidad. Pero por supuesto que no le creía absolutamente nada, nada; yo era una señorita de 18 años, y distinguía la fantasía de la realidad. A mi tía Consuelo, se le había olvidado que cuando pequeña, viví en Armenia, y además había conocido la población y al Volcan de Izalco.


MI TIA CONSUELO EN ARMENIA,1916

Mi tía Consuelo a la edad de 15 años, se tomó esta fotografía en el jardín interior de la casa de Armenia, donde existían matorrales, de verde maleza.Su cara inocente, sin maquillaje, delatan su edad. Era una escolar inquieta, con deseos enormes de vivir.

Debido a su enfermedad respiratoria, el Coronel Felix Suncín Monchez, no se atrevía a entregarla en matrimonio, contradiciéndose, porque según su propio criterio, la mujer no debería perder su tiempo, a temprana edad, debería estar procreando.

Sin embargo, tenía su novio formal, el que fue más tarde un notable Abogado salvadoreño, el Dr. Lisandro Villalobos, quien vivió eternamente enamorado de ella. A ella, le aguardaban otros planes, el de viajar al extranjero y curarse del asma. Ese era el principal objetivo.

En 1920, mi tía Consuelo tocó tierra Norteaméricana, en San Francisco, California, y se vió en la necesidad de ingresarse en un “sanatorio”(hospital), donde estuvo recluida por varios días, recibiendo la terapia diaria, un tratamiento especial respiratorio, con

8

aplicaciones medicinal que contenían inhalaciones de Ventolin (1) de lo contrario, se asfixiaba casi a morir, no podía respirar el aire, el cual nosotros normalmente hacemos libremente; en Armenia, el padre de mi tía Consuelo, le preparaba “aspiraciones de vapor” de una pomada diluida en agua hirviendo llamada Vick Vaporub”.

Cuando mejoró de salud, se inscribió en una escuela para estudiar el idioma ingles, el cual llegó a dominar casi a la perfección, lo llegó a escribir, y a hablarlo -con cierto “acento extranjero”, en ella lucía muy mono, en otras personas hubiera sido un defecto; también, en esa misma época, se inició en las Artes Plásticas, recibiendo clases de dibujo y pintura.


MI TIA CONSUELO EN SAN FRANCISCO, CALIFORNIA

Frecuentaba el prestigioso almacén “William Fuller”, donde vendían pinturas de óleo, pinturas para exteriores e interiores de casas; enamorándose, del asistente de dicho almacén, don Ricardo Cárdenas, Mejicano, su primer esposo, el primer amor de mi tía Consuelo, contrayendo matrimonio, el 15 de mayo de 1922,en San Francisco, California. Satisfecho el padre de mi tía Consuelo, que su hija al fin había encontrado su misión en la tierra, se dedicó con orgullo a guardar celosamente ese Certificado de Matrimonio en el seno de la familia Suncín-Sandoval; hasta que yo, un día, se lo entregué en el año de 1982, al Dr. Francisco Mena Guerrero, amigo personal de mi tía Consuelo, y mío.

Posteriormente obtuve, otro Certificado de Matrimonio en el City Hall de San Francisco, California, el cual entregué al Licenciado Edgardo Quintanilla, Abogado de Inmigración de la ciudad de Sherman Oaks, del Estado de California, en los Estados Unidos, quien a su vez es un reconocido escritor, atribuyéndole a él, el distintivo hacia mi tía Consuelo, de “la Diáspora Salvadoreña”, en www.contrapunto.com.sv.

De donde obtuve el título de la presente obra, porque ella es realmente la “Sacerdotisa de la Diáspora”.

9

Mi abuelo, el Coronel Suncín Monchez, falleció complacido el 8 de Junio de 1923, a sabiendas que su hija mayor, había formado su hogar.

Pero, no fue así, mi tía Consuelo, al tener conocimiento de la defunción de su padre, se divorciaba, en Mérida, Yucatán, Mexico -según dato proporcionado por el escritor guatemalteco Edelberto Torres Espinoza, en el libro titulado ENRIQUE GOMEZ CARRILLO, EL CRONISTA ERRANTE.

El señor Ricardo Cárdenas, en Julio del año de 1923, regresaba triste a su antiguo trabajo y a su antigua vida en San Francisco, California, de los Estados Unidos, mientras que mi tía Consuelo, se trasladaba al D.F. , dispuesta a disfrutar de su plena libertad, de su despertar amoroso, de su sed de superación, y de su vida azarosa.


MI TIA CONSUELO EN EL LAGO DE CHAPULTEPEC, MEXICO, D.F.

Mi tía Consuelo, a la edad de 22 años, sentada, pensativa, vestida de blanco, con gracioso escote, en el cayuco de remos No. 25, en el Lago de Chapultepec. Mexico D.F.

En los momentos de descanso, cuando no estaba leyendo o estudiando, se iba a tomar esos tranquilos y saludables paseos.

Su esbeltez y juventud, ocultaban su recién fracaso matrimonial con don Ricardo Cárdenas. Tenía un carácter nervioso y explosivo que la acompañó hasta el final del trayecto de su vida. Conservaba su sencillez; no gustaba maquillarse; el pelo, lo usaba suelto, anteponiendo a la malicia, el estudio . Ya había entablado su relación amorosa con el Maestro de América, don José Vasconcelos. Ella sabía que nadie la frenaría en sus aventuras amorosas; sacó provecho de su belleza fisica natural, y de su inteligencia sagaz. Desde siempre supo que su aliada en la vida, sería la intriga de una mujer encantadora, capaz de cautivar a políticos y escritores famosos. Con su dolencia del asma, aprendió a vivir, a comprender, y a utilizar su enfermedad, en beneficio de si misma, como un arma.

10

Su organismo, imposible de superar esa afección asmática, la acompañó durante los setenta y ocho años de su vida, permitiéndole disfrazar el temperamento variable, violento, y, caprichoso, en su enfermedad.

En ningún momento, mi tía Consuelo, ni siquiera sospechaba lo que su astucia, audacia, y aventura, le permitirían conseguir riquezas intangibles y materiales. Mientras ella, buscaba cura, o por lo menos alivio, a sus males asfixiantes, solía escribirle a su hermana Dolores, mi madre, buscando apoyo moral; asumiendo responsabilidades, no contaba con la ayuda económica de su padre; le hacía frente a los retos de la vida; pudiendo ser fatal una equivocación; comprendía que tenía que aprovechar las oportunidades que la vida le otorgara, para superarse, para viajar, para salir adelante, y para triunfar, tal como lo hizo.

Don Jose Vasconcelos, el Maestro de América, la ayudó a estudiar Derecho en la Universidad de Mexico,D.F.

Aquí la vemos con sus compañeros de estudios universitarios Lolita Villalobos y Alfonso Gonzalez, en 1923, divorciada de don Ricardo Cárdenas. Esa mirada de Mujer fatal, fue la que cautivo a don José Vasconcelos.

Como testimonio a la Búsqueda de la superación Envió a Dolores, su hermana La presente fotografía.

Ella creía que triunfaría como Abogada, siendo indefensa, Se dejó guiar por el Maestro De América, quien la ayudó A prepararse intelectualmente Llevándola a vivir a la “Ciudad Luz”.

Sintiéndose segura de si misma, la incertidumbre de su futuro había cesado momentáneamente. Tenía a su lado, la fortuna de haber conquistado al Maestro de América, don Jose Vasconcelos, quien la cuidaba y le proporcionaba bienestar económico. Ella conservaba siempre su lazo de sangre, escribiéndole a Dolores, mi madre, para tenerla informada de los acontecimientos.

No es cierto, que mi tía Consuelo se jactara ante sus hermanas Dolores, mi madre y su hermana Amanda, mi tía, en estilo tendencioso, echándoles en cara que por no haber

11

salido de ese pueblo “de luces apagadas” –Armenia- y por no haber viajado como ella, al extranjero, jamás se superaron.

Cuando mi tía Consuelo, se marchó fuera del país, en 1920, su padre, el Coronel Felix Suncín Monchez, comprometía en matrimonio a la edad de quince años, a su hija Dolores, hermana de mi tía Consuelo, con don Humberto Mejía Nolasco, un Contador de prestigio que le doblaba la edad. La boda de mi madre Dolores, se realizo el 9 de Enero de 1921, en San Salvador. Lugar donde se trasladó a vivir Dolores, mi madre con su esposo. Por supuesto que el Coronel Felix Suncín Monchez, se sentía tranquilo; el esposo de Dolores, era un hombre trabajador, y provenía de muy buena familia.

e ese matrimonio, en 1926, nació una bebe que se llamó LUTECIA ARGENTINA MEJIA SUNCIN. El nombre fue sugerido por mi tía Consuelo. Aludiendo con “Lutecia,” a la ciudad de Paris, y “Argentina”, la nación donde Enrique Gómez Carrillo, fue diplomático durante mucho tiempo.

Lamentablemente, el matrimonio de Dolores, duró seis años con el señor Humberto Mejía Nolasco; él murió en San Salvador, de manera misteriosa. Dolores, viuda, con su hija recién nacida se tuvo que trasladarse a vivir a Armenia, con su madre, doña Ercilia, y mi tía Amanda. Dolores enviudó a la edad de 23 años. Y su hija,Lutecia Argentina, falleció a la edad de trece años, en Armenia, a consecuencia de una fiebre- paludismo ó malaria. Comentaba , Dolores, hermana de mi tía Consuelo, que a pesar de haberse casado tan joven, supo amar a su primer marido, y a su primera hijita, a quienes siempre recordaba con dulzura. Yo, llegué a

12

conocer al primo hermano de don Humberto Mejía Nolasco, un periodista y poeta muy ingenioso, reconocido en el Diario LA HORA, de la ciudad de Guatemala, Centro América, que le apodaban cariñosamente “Pajarote” al señor Gustavo Martinez Nolasco. Cada vez que viajábamos a la capital de Guatemala lo visitábamos; él fue el autor de un “ovillejo” (2) dedicado a mi persona, y el cual lleva mi nombre, y dice así:

“””””””Quién brilla como una estrella? MIREYA
Es de ojos vivos de Diamante? ESCALANTE
Y es ágil como las rimas? DIMAS.
Así es en nuestros climas, estrella, verso y diamante, MIREYA ESCALANTE DIMAS.
Agregándole yo,” y sonora como un clarín, porque también soy SUNCIN.”””””””

También recuerdo, que por encomienda de la MERMEX (3), mandó don Gustavo Martinez Nolasco “ dos refajos (4), con el siguiente poema:

“”””””Para estos días sin sol,
Contra el frío que tirita,
mando estos dos perrajes,
uno es para Lolita,
y el otro, para Mirasol.”””””””””

El llamó siempre a mi madre Dolores, “Lolita”, y a mí me decía “Mirasol”. Como un homenaje a la memoria de don Gustavo Martinez Nolasco, me aprendí esos dos poemas.

Debido a las tragedias ocurridas a Dolores, y a su soledad- las pérdidas de su esposo y adorada hija- y siendo aún joven, optó por volver a contraer matrimonio. En esta ocasión vistió un bello traje negro. Se casaba en Armenia, en segundas nupcias, con el Dr. Jose María Valle, originario de Managua, Nicaragua, Odontólogo de profesión; ella tenía para entonces 26 años (1929), y él 33; haciendo un buena pareja.

El hecho de que Dolores el día su boda, vistiera de luto, influyó en mi tía Consuelo.

EL DR.JOSE MARIA VALLE Y DOLORES , EL DIA DE SU BODA .

Cuando mi tía Consuelo, se casaba con Antoine de Saint Exupery, lo hizo también vestida de color negro, el 12 de abril de 1931, en el castillo de Agay, Francia, a la edad de 30 años.

13

La influencia de su hermana Dolores, es innegable en la presencia de mi tía Consuelo.

En la obra “Oppéde”, escrita por Consuelo de Saint Exupery, su personaje principal se llama “DOLORES”. El libro Oppéde, fue publicado por primera vez en 1945, por Ediciones Brentano, en Nueva York, siendo el Director Robert Tánger-dato tomado de la obra CONSUELO DE SAINT EXUPERY, LA ROSA DEL PRINCIPITO, de don Paul Webster.

Dolores, dispuesta a recuperarse del sufrimiento pasado, se lanza ávida a aceptar la oportunidad que el porvenir le ofrece, con un nuevo hogar. Llena de ilusiones y esperanzas, estableciéndose en casa de su madre, doña Ercilia, en la ciudad de Armenia.

Del matrimonio del Dr. Valle con Dolores, nació en Armenia, el 11 de Noviembre de 1935, EDGARDO ENRIQUE VALLE SUNCIN, a quien yo siempre le llamé cariñosamente EDGAR, ó ED, sobrino de mi tía Consuelo, y mi hermano.

A pesar de la creencia popular que cuando en un matrimonio nace una bebé, es el vivo retrato del padre; si es del sexo masculino, es identico a la madre; pero a mi modo de ver, el parecido de mí hermano Edgar, con su padre, el Dr.Valle, era idéntico a dos gotas de agua, al hacer una comparación de las fotografías.

El Dr. Valle, tenía un amplio Consultorio Dental, instalado en la casa de la abuela Ercilia, de la población de Armenía. La Secretaria , y asistente de dicha clínica odontológica, era Dolores. El, introdujo a mi madre Dolores, al deporte de equitación, pues doña Ercilia, su suegra, había heredado del Coronel Suncín Monchez, propiedades, y ganado.

El Dr. Valle, aficionado a los caballos, compró uno de raza peruana, piel rojiza, y “andador”, al cual le puso de nombre “El Doctor”.

Dolores se inició en el deporte de las amazonas, no solamente había aprendido la monta de caballo, sino que realizaba proezas, con “el doctor”, quien saltaba obstáculos,

14

agachaba la cabeza, al mismo tiempo que doblaba sus patas para saludar, y bailaba con el son de la guitarra.

La presente fotografía, de Dolores, mi madre, posando en traje de Amazona; se le admiran las botas altas bien lustradas, para protección de sus piernas.Usando pantalones kaki-color café claro, y de tela gruesa, traje usado exclusivamente para cabalgar a caballo- en esos años, las mujeres no usaban pantalones.

Luce su traje de quitación consistente en una blusa protectora del sol, y una corbata negra. De acuerdo a las exigencias de su Equipo. Posa con elegancia en el año de 1930, frente a la caballeriza, situada en la finca del Cantón Tres Ceibas, donde dormía “el doctor”, su caballo .

El entrenador, le enseñaba “gracias al doctor”, quien además saltaba obstáculos de valla. El Dr. Valle, también montaba a caballo, y junto a Dolores, cabalgaban los fines de semana a diferentes lugares cercanos desplazándose de Tres Ceibas a Armenia e Izalco.

Estando yo, aún pequeña, en 1952, montaba a caballo, a la par de mi madre Dolores, pero con tan mala suerte, que me caí, quedado acostada boca arriba, viéndole la “panza” al caballo, éste según mi madre, estaba “educado”, porque no se movió. Pero como mi madre Dolores, presenció el accidente, imaginó en cuestión de segundos, una tragedia- quedándose atrás, las tragedias griegas- pensó que me recogerían siendo un cadaver. Desde ese día, dió la orden, de ensillarme únicamente a las “mulas”.

Conocí en carne propia, el significado de “este macho es mi mula”(5), queriendo expresar “terquedad”, porque ese animal de cuatro patas, cuando se niega a continuar caminando, nadie lo hace andar. Me bajaba, la halaba de buen modo, porque si la maltrataba y le gritaba, se sentaba sobre sus ancas; de tal modo que debía tratarla con cariño, y suavidad –como si estaba en presencia de un ser humano, todo para que me permitiera volver a la montura y se echara a andar. Esa fue la verdadera razón, por la que abandoné la equitación, sin siquiera haberla comenzado.

El Dr.Valle, falleció a la edad de 35 años; y mi hermano Edgar, a la edad de 33, - entre sollozos y suspiros de tristeza- mi tía Amanda y mi madre Dolores, expresaban que la muerte de mi hermano Edgar, era la misma edad que nuestro señor Jesucristo había sido crucificado.

Además mi madre agregaba que los hombres en la familia Suncín, morían siendo jóvenes, y volvía a contar la historia de que tuvo cuatro hermanos, que fallecieron jóvenes,Con Cristiana resignación se acepto su deceso. Se cumplía el destino fatal de que los hombres en la familia Suncín, mueren jovenes!

Como mi madre, Dolores quedará viuda, con su pequeño retoño Edgar de 9 años de edad, y temerosa de contraer matrimonio por tercera vez, valoró al nuevo pretendiente,

15

Dr. Alejandro Escalante Dimas, Abogado y Notario de El Salvador, que no seguiría a” la parca”, ya que ciertas mujeres, viviendo en Armenia, celosas de su belleza, y envidiosas de la personalidad que irradiaba Dolores, mi madre, la apodaban “viuda negra”. Mi tía Consuelo, contrajo matrimonio tres veces. La diferencia, estribaba que una vivía en Armenia, un pueblo remoto, y la otra, en Paris, Francia, país civilizado.


DOLORES, ERCILIA Y AMANDA, POSANDO PARA TÍA CONSUELO

El tercer esposo de Dolores, mi madre, desafió las leyes de la probabilidad, arriesgando su propia vida al contraer matrimonio con ella; de dicha unión, nací yo, también bajo el signo zodiacal de Aries, el primero de abril de 1945 en San Salvador,y mi tía Consuelo escogió el nombre de MIREILLE –este nombre, debido a que Antoine de Saint Exupery, tuvo una hermana llamada así.

Mi padre, el Dr. Alejandro Escalante Dimas, distinguido Abogado de la República de El Salvador, le encantaba entrar en choques con mi tía Amanda, y con Dolores, mi madre, razón por la que discrepaba en todo, “era el manual de la repugnancia” y por ello decidió asentarme, no en la fecha que había nacido, sino que pasado el mes, y no en la ciudad de San Salvador, sino que en la Alcaldía Municipal de Mejicanos, de El Salvador, el 3 de Mayo de 1945, poniéndome el nombre de MIREYA CONSUELO ERCILIA ESCALANTE DIMAS –obvio el nombre, por quedar bien con su cuñada Consuelo, y su suegra Ercilia, lo escogió tan largo; las mujeres de la familia, se indignaron y no le hicieron caso, acostumbrándome a llamarme con el nombre de MIREILLE. Triunfando nuevamente las reglas del Matriarcado, bajo las cuales nací, crecí y me eduqué.

Lo interesante de mi nacimiento fue que llevé alegría a la familia Suncín . Me convertí en ese ser querido, preciado y mimado por mi abuelita Ercilia, adorado por mi tía Amanda, y por mi madre Dolores, que me amaba ilimitadamente.

Mi lactancia e infancia la pase rodeada de mi abuela Ercilia, y de sus hijas, Dolores y Amanda, y naturalmente de mi padre, el Dr. Alejandro Escalante Dimas.

16

En 1948, (yo tenía tres años de edad), estamos atrás de la casa patronal,de la finca “Lutecia”, del Cantón Tres Ceibas,jurisdicción de Armenia, Departamento de Sonsonate, El Salvador; sentados sobre un cerco de piedra, mi madre Dolores distrayéndome con un muñeco, mientras Edgar,mi hermano juega con “Payaso”, el perrito. De pie estamos, mi abuela Ercilia y yo, Mireille.



Por las madrugadas, a las cinco de la mañana, la madre de mi tía Consuelo - mi abuela Ercilia, conocida como la Niña Chilita- lista, y arreglada, se encontraba diariamente, esperando al corralero (6) , con la leche de vaca, quien puntualmente montado en un caballo, llevaba los picheles lecheros y cantaros(7) de aluminio, colgando amarrados, a su montura .

La leche, provenía de las vacas que pastaban en los potreros de la finca “Lutecia”, situada a un kilometro de distancia del Cantón Tres Ceibas, a la población de Armenia. Mi abuela Ercilia abría la puerta principal de la casa, dejando entrever sobre la mesa -de madera- el medidor de las botellas, y medias botellas de leche (8), utensilios indispensables para su negocio, el cual manejaba personalmente, no permitía que nadie se le acercara a ayudarla en tal tarea, para ella era todo un orgullo, ofrecer a su clientela, la buena calidad de su venta.

Las parroquianas esperaban pacientemente, con sus respectivos picheles, la llegada del corralero; mi abuela Chilita despachaba a las clientes conforme la fila que hacían sobre la acera; sobre la calle empedrada y de tierra, majestuosamente lucía un árbol de Maquilishuat , el cual se vestía de flores rosadas, en verano, alfombrando la calle. En

17

ese árbol, el corralero amarraba las riendas del caballo, mientras descargaba los recipientes llenos de leche. De la leche sobrante, hacían queso fresco.

Las costumbres de mi abuela Ercilia, se mantenían como si viviera aún el Coronel Felix Suncín Monchez..


FOTOGRAFIA DE CASA SITUADA EN CIUDAD DE ARMENIA-AÑO 2000

Los padres de mi tía Consuelo -mis abuelos-ambos originarios de la ciudad de Santa Ana, formaron su hogar en Armenia. La casa que yo conocí, era color gris cemento. Así lucía, días antes de los terremotos del 13 de Enero y del 13 de Febrero del año 2001,fechas en que se derrumbó; quedando solamente un solar baldío.

La casa de Armenia, situada en el lugar donde habían nacido Consuelo, Dolores y Amanda había sido re construida en 1917, a raíz de un terremoto que afectó todo el país, y posteriormente remodelada por mi madre, Dolores, en 1975. Recuerdo que antiguamente, las puertas de madera eran de dos hojas.

La puerta de la entrada principal,en la hoja izquierda a la mitad, tenía incrustada en bronce una pequeña cara de un león, más o menos del tamaño de un puño cerrado, cuya mandíbula inferior, estaba pegada a la hoja de la puerta de madera, levantándose la cara con la mandíbula superior, teniendo soldada una bola, que al hacer contacto entre sí, se escuchaba en el interior de la casa, un golpe recio –era especia de un antiguo timbre.

18

Las puertas se asemejaban a las de una iglesia, altas y anchas, con el tiempo, éstas fueron sustituidas por unas puertas de una sola hoja, pequeñas, de metal, y pintadas de color verde aqua.


DOLORES, MI MADRE Y EL DR.ALEJANDRO ESCALANTE DIMAS


En el interior de la casa, existía un hermoso jardín, lleno de vegetación, de árboles de naranjos, palmeras, arbustos de cafeto, y flores variadas. Vivían ahí, pajaritos, mariposas, y ardillas.

El Dr. Alejandro Escalante Dimas, mi padre, sostiene en sus manos, un coco y encima una ardilla silvestre, la cual había hecho su nido en ese jardín.

La fotografía que presento, la tomé yo, porque me pareció gracioso ver a mi padre, un jurisconsulto, persona seria, de muy pocas palabras, jugando. Además, jamás creí, que esa ardillita ni siquiera se dejaría ver.

A la orilla del jardín, se encontraba un amplio comedor estilo italiano, que sin ser una habitación cerrada, tenía el techo de teja, sostenido por pilares romanos elaborados de madera de laurel. Existía un chinero barnizado color madera natural, con una puerta de vidrio, donde la vajilla, vasos, copas champanera, y picheles se exhibían.

En el centro de la mesa del comedor, permanecía una campana pequeña, que se tocaba para que la familia se reuniera al mismo tiempo a sentarse a comer; dicha campanilla, se utilizaba también para anunciarle a la Tancho, la empleada índigena, vestida de refajo colorido, que podría comenzar a servir los alimentos.Yo quería mucho a la Tancho, ellame enseñaba palabras indígenas, a grado tal que me enseño “Tushca tatushca, la

19

matu she”, y una vez, conversando con el Cacique Adrián Esquino Lisco, cuando fue el Presidente de ANIS, de la Asociación de Indígenas (de Izalco) Salvadoreños, le pregunté el significado de esa frase, negándose rotundamente a expresarmelo. También en el centro de la mesa del comedor, permanecía una botellita de cristal, de esos que se usan para conservar el aceite y vinagre en los restaurantes, con la diferencia, que éste, contenía esencia de café, y solamente se utilizaban unas cuantas gotas para darle sabor a la leche hervida. Era una especie de café irlandés doblemente concentrado. Mi abuela Ercilia era una experta cocinera, para ella era todo un ritual preparar la comida. Es una pena, que yo no heredara esa cualidad!

La cocina era una habitación amplia, exclusivamente solo para cocinar en un poyeton(9) con fuego de leña seca, -leña traída de la finca – dándole un sabor exquisito a los guisos de la Niña Chilita. Las tortillas se echaban sobre un comal grande de barro.

Contiguo a la cocina, estaba un horno artesanal de adobe ó barro, en el cual se horneaban el pan frances, quezadillas, y pan dulce. Entre la comida preferida guisada por la Niña Chilita, experta en el“arte culinario” cocinaba sopa de “gallina india”(10), desconociéndose las aves de incubadoras, y se preparaba con todos menudos: “chinastes de huevo”, hígado y molleja; preparaba una sopa de frijoles rojos de seda, ó de chilipucas (11) , las que preparaba con especial cuidado, acostumbrando a dejarlos crudos, durante la noche anterior, impregnándose de agua, para disponer a la mañana siguiente de su cocimiento2 y cuando estaba el agua hirviendo, la aderezaba con sal, ayotes, pipianes tiernos, pelotitas de masa, una cabeza de ajo, varias elotes , y muy de vez en cuando, carne de cerdo ó de res. Tenía un menú variado, entre los que recuerdo estaba: la sopa de mondongo ó “callos a la madrileña”, arroz con chipilín (12), tamales (13) de sal y de azucar, envueltos en hoja de platano-, y de cambray-el envoltorio era de tuza(14) , sopa de res, consomé de garrobo(15), huevos de iguana “comaleados”(16), flor de izote (17) y cuyuyas de izote(18) hervidas, Mojarras rellenas de camarones, y Bacalao con garbanzos -éste se comía solo para la Semana Santa. Pero en crudo, preparaba unos deliciosos cocteles de conchas(19).

La tarde, me encantaba porque a eso de las cuatro, mi abuela Ercilia y Amanda ofrecían en dulce de panela:jocotes, marañones, nances, mangos, coco rallado, todos en miel, que se acompañaba con una taza de café… yo tenía, prohibido tomar café, por lo que a mí me daban leche caliente con unas gotitas de esencia de café.; habían ocasiones que hacían chilate(20) con torrejas, nuegados de masa, huevo y yuca (21).

Solo doña Ercilia, mi abuela, tenía paciencia para hacer esa comida complicada. No obstante que mi tía Amanda, y mi madre Dolores, podían prepararla. Se comentaba que el consomé de garrobo y los cocteles de conchas, eran platillos exclusivos para mi padre, el Dr. Alejandro Escalante Dimas, dado que le ayudaba a combatir la fatiga mental y a estimularle el apetito sexual. Dicho en otros términos, era una especie de Viagra natural, razón por la cual a mi escasa edad, no me permitían saborear esos exóticos platos.

La fama de mi Abuela Ercilia, había trascendido fuera de las fronteras patrias, como una excelente cocinera, que se esmeraba en los platillos gastronómicos ofrecidos a amigos y

20

parientes. Mi tía Consuelo, cuanta vez enviaba cartas, en ellas siempre alababa los guisos de su madre Ercilia. Este preciado “don” se lo heredó a mi tia Amanda y a Dolores, mi madre. La sala de estar donde se recibían a las visitas, era estilo italiano, bajo el tapiz, está una fotografía grande de Dolores mi madre, y al pie del florero, la foto del padre de mi tía Consuelo, el Coronel Suncín Monchez, antes del terremoto de 1917, lucía asi:


SALA DE VISITAS EN CASA DE ARMENIA,EN 1917


Como Ercilia, mi abuela, siempre convivió con su familia numerosa, en esa casa de muchas habitaciones, que con el correr del tiempo fueron quedando solas y vacías, hasta llegar a vivir ahí, solo mi tía Amanda y Ercilia, mi abuela. Por ese motivo, y estando yo aún lactante, decidió Dolores, mi madre, fijar su residencia con su esposo- el Dr. Alejandro Escalante Dimas- en Armenia, llevándose consigo además a mi hermano Edgar.

Hubo un momento, cuando falleció el Coronel Suncín Monchez, que mi tía Consuelo, desapareció de la mira de su familia, por algunos escasos meses. Se sabe a ciencia cierta, que ella se despidió de sus amigos en San Francisco, California, expresando que regresaría a su país, El Salvador, según referencia de una Postal enviada en 1923, por su amigo don Carlos Dueñas. a mi tía Consuelo; pero no fue así. El rumbo, que ella y don Ricardo Cárdenas tomaron, fue diferente, se dirigieron a Yucatán, Mérida, a tramitar su divorcio.

Luego Mi tía Consuelo, se trasladó a Mexico, D.F., donde surge como el “ave fénix”. Estudiando la carrera de Derecho, en la Universidad de Mexico, en el D.F.. Ya había pasado la entrevista con don Jose Vasconcelos, el Maestro de América, entonces, Ministro de Educación, habiéndose involucrado sentimentalmente con él, mi tía Consuelo. Al Maestro de América le atrajo tanto“la pequeña gran salvadoreña” que la

21

convirtió en su amante. Don Jose Vasconcelos, la recluyó en un sanatorio de Mexico D.F. debido a una crisis sufrida por el asma. Mi tía Consuelo, envía a su hermana Dolores, en 1923, una impactante fotografía, donde se refleja su crítico estado de salud.


Mi tía Consuelo, en1923,en un sanatorio de Mexico, D.F..


A pesar de verse mal de salud, no obstante estar muy bien atendida en el sanatorio ( hospital). Don Jose Vasconcelos la cuidaba y mimaba.Sobre la mesa de noche, se encuentra un cuadro grande enmarcando una fotografía, donde levemente se distingue, la silueta de Dolores,(su hermana) y de Lutecia Argentina , su sobrina.

Atrás,de la fotografía, en su lecho de enferma, escribe a “Loris”, su hermana Dolores, y dice así:

22

""" LORIS,He estado màs de un mes en cama en un sanatorio, muy grave. Estos retratos los tomè en convalescencia, ya salì a la calle y luego me irè de Mexico.

Hasta Enero Puedes escribirme a Madrid 7. Te quiere mucho. CONSUELO""""" Posteriormente de haberse involucrado sentimentalmente con el político y escritor José Vasconcelos, quien se enamoró perdidamente de mi tía Consuelo, y teniendo la imperiosa necesidad de abandonar Mexico D.F., decide trasladarse con su esposa e hijos a Paris, Francia, la “Ciudad Luz”; separadamente, llevaba consigo a mi tía Consuelo, con mucha discreción. Compartió en secreto, un departamento parisino, destinado exclusivamente para sus entrevistas de amor, descuidándose un poco en las atenciones para con ella, relegándola a un segundo plano. Dada la vida social en que mi tía Consuelo se desenvolvía, conoció entonces al “ Príncipe de la Crónica”, Enrique Gómez Carrillo.

Estando en Paris, mi tía Consuelo, le expresó a su Mecenas, Don José Vasconcelos, que el escritor guatemalteco Gomez Carrillo, “le ofrecía matrimonio, un hogar estable, pero ella antes de tomar una decisión, se lo consultaba”, a lo que él le respondió, que “jamás se divorciaría de su esposa, y que él no tenía ninguna objeción que se fuera con otro hombre, que si ella así se consideraba iba a encontrar su felicidad, que nada más le restaba desearle, para su futuro, mucha suerte.”

Don Jose Vasconcelos, se sintió triste, y enojado, reflejando sus emociones en sus libros, y narrando la vida amorosa que en una ocasión, tuvo con “Charito”, mi tía Consuelo.

Es más, hay quienes afirman que se la disputó con Gómez Carrillo, y éste, por ser un experimentado esgrimista retó a Vasconcelos a un duelo a muerte. Por supuesto, que no se dio el caso. Pero, mi tía Consuelo, se sintió halagada que dos grandes de la literatura se la disputaran.

El escritor Enrique Gomez Carrillo, cansado y aburrido, de la vida cabaretera que por las noches frecuentaba, decidió formar su hogar y ávido de un amor desinteresado, contrajo matrimonio con mi tía Consuelo, complaciéndola en sus caprichos, llevándola a viajar. He encontrado en el baúl de los recuerdos, una carta escrita en el año de 1926.

La carta la escribe mi tía Consuelo a su hermana Dolores, mi madre, a quien le llama cariñosamente “Mamalona” La carta, fue enviada desde el HOTEL WALDORF, Av. Chapultepec 316 México, D.F., AFILIADO CADENA DE HOTELES ROOSEVELT, y dice así:“”Mamalona. Hemos llegado frescos como repollitos de ensalada, de aquellos cuadrados que doña Ercilia picaba para sus mozos Ay Ay! Señores, donde estará la comparsa aquí cuando tu conejito todavía come en mis manitas. Espero, no se irá…Se lo pido a Dios. estoy cansada, las madrugadas nos desmejoran. Cuartos preciosos y “Baratos”!!! cinco días aquí, del 6 de Nov.hasta el 13 a Paris, si Dios lo quiere,Te abraza, tu Hermana Consuelo.

Al lado izquierdo se lee:”””” Un beso a Vireta, y así puro, otro beso a Quino Porque no le di ninguno.””

Al reverso de la carta a su suegra, doña Ercilia,Enrique Gómez Carrillo, escribe:

23

escribe: “””“MAMITA, acabamos de llegar en este momento. Terminamos de cenar. Y el lunes buscamos sus libros. Todo el tiempo la recuerdo. Besos y abrazos, Enrique.””

En 1926, regresaba mi tía Consuelo a Mexico,D.F.con Enrique Gómez Carrillo. Teniendo otra visión de la vida, mas tranquila y opulenta.

Años atrás había vivido con don Jose Vasconcelos, quien la había apoyado para estudiar Derecho en la Universidad .


CARTA ENVIADA POR MI TIA CONSUELO A DOLORES, MI MADRE

24

AL FINAL ,ESTAN UNAS LETRAS DE GOMEZ CARRILLO, PARA ERCILIA.

25

MI TIA CONSUELO CON EL MARQUEZ DE FAURA.


Aquí, se le ve muy elegantemente trajeada, en compañía de un dilecto amigo de su esposo Enrique Gomez Carrillo frente a El Mirador, en Grasse. Mi tía Consuelo expresa que se trata del Marques de Faura durante el año de 1926. Fotografía enviada a Dolores, mi madre, por mi tía Consuelo, y cuya dedicatoria, se lee:”En Niza frente a vuestra casa”

Tanta dicha para mi tía Consuelo no podía ser eterna, a finales del año 1927, debido a un derrame cerebral, falleció Gomez Carrillo,“ el Príncipe de la Crónica”, originario de Guatemala; quedando heredera de toda su fortuna y de “El Mirador”, una mansión situada en Grasse, Alpes Maritimos. Al convertirse mi tía Consuelo en la viuda de Gómez Carrillo, conoce al amor de su vida, al famoso escritor, piloto y de linaje, al francés Antoine de Saint Exupéry, quien la inmortalizó en su obra Maestra, EL PRINCIPITO, como “LA ROSA; mi tía Consuelo, contrae matrimonio el 12 de abril de 1931, en la capilla privada del castillo de Agay, Francia; ella, vestía de negro, emulando a su hermana Dolores, cuando también vistió de luto al contraer segundas nupcias, con el Dr. José María Valle..

AMANDA MILAGRO, conocida solo por AMANDA, y por MADY; (1905-1974) contaba ciertas anécdotas de mi tía Consuelo, entres ellas, estaba que Consuelo, su hermana, era una niña traviesa en su infancia, tratándola como a una muñequita de carne y hueso; Amanda, a los cinco años , y mi tía Consuelo, tenía nueve- le había hecho muchos collares ornamentales de lagrimas de San Pedro,-semillas muy parecidas a los caracolitos de mar que se entierran en la orilla en la arena- los había teñido con añilina de diferentes colores; todos estaban cuidadosamente hilvanados mediante una aguja capotera e hilo de cáñamo; se los puso alrededor del cuello a mi tía Amanda, con tan mala suerte, que los coloridos collares típicos, para la vista inofensivos, pero se le enredaron en su cuello casi llegando a la asfixia. El Coronel Felix Suncín Monchez -.su padre- intervino a tiempo, cortando los hilos con una filosa navaja, liberando a mi tía Amanda de la muerte segura.

26

Por supuesto que a mi tía Consuelo, no la castigaron, porque era la niña enfermita y a la cual le guardaban consideraciones.

Por ser la mayor- mi tía Consuelo, tenía más habilidades e ingenio, que el de sus hermanas; le gustaba disponer de dinero; había aprendido a bordar pañuelos con los nombres de los trabajadores de la finca de Tres Ceibas, cuando el Coronel Suncín Monchez pagaba planillas -en la oficina situada en la casa de Armenia, mi tía Consuelo, hacía venta loca de los pañuelos bordados. Amanda y Dolores solamente observaban en silencio dicha transacción.

El Coronel Felix Suncín, padre de su tres “mujercitas”, se preocupaba por la salud mental de sus hijas, llevándolas de paseo a la Hacienda San Diego, carretera de la Litoral, del Departamento de La Libertad, República de El Salvador.

Esta fotografía corresponde al Año 1919, las tres hermanas montando a caballo.

La Hacienda San Diego, bordeada de la aguas del Océano Pacifico era un paseo preferido. De izquierda a derecha, se encuentra a mi tía Consuelo, con blusa y sombrero blanco: en medio, mi tía Amanda, obsérvese la más pequeña y menuda de todas y mi madre Dolores, al lado derecho, de tez blanca porcelana, montada sobre el caballo blanco.

Amanda, mi tía preferida y querida, para mí una segunda madre, ella me dió cariño, comprensión, cuidados especiales; durante mi adolescencia, acudía a solicitarle consejos; luego siendo adulta ; me apoyaba en mis “proyectos”, siendo yo una, estudiante de la Facultad de Derecho, en la Universidad Nacional de El Salvador, que había terminado de cursar el tercer año y de haber obtenido los “atestados”-autorización legal para ejercer la defensoría -había aprobado la materia de Instrucción Criminal, ó Derecho Procesal Penal, en 1966, y en consecuencia, ya podía desempeñar la “defensoría en lo penal”.

Escogí la ciudad de Armenia, para hacer mi práctica, ayudándole a reos “pobres de solemnidad”, que no podían costearse un “defensor”. Reyesito, un jornalero originario del Cantón Tres Ceibas, había caído preso por haber arrancado “escobas” de café,- eran unos arbolitos nacidos de manera silvestre del grano maduro del cafe, sin ninguna asistencia- un día el Mandador de una finca, lo encontró con las “manos en la masa”, y lo entregó a la Guardia Nacional, poniéndolo a disposición del Juzgado de Paz de Armenia. Casualmente, yo me encontraba ese día, en el Juzgado cuando le reconocí, le brindé mi ayuda a Reyesito. Recuerdo la cara de felicidad cuando vió que lo reconocí,y luego, de vergüenza; lo habían llevado preso, como un vil ladrón!

27

La Jueza, la Doctora Consuelito Alvarenga, nombró “peritos“ para el valúo de los daños sobre lo decomisado, dando como resultado: Quince colones, equivalentes ahora a UN DÓLAR CON SETENTA Y UN CENTAVOS DE DÓLAR de los Estados Unidos de América. La Jueza declaro “FALTA”, el hecho, y lo puso en libertad inmediata. Se agilizó el proceso porque me había mostrado defensora.

Amanda preocupada por hacerme “clientela” en Armenia, se comprometía a mandarles comida a los reos detenidos en la cárcel municipal. En ese entonces, comenzaba a hacer mis primeros pininos,- mis primeras defensas; no cobraba honorarios; porque mi padre, un Abogado entusiasta de su profesión, el Doctor Alejandro Escalante Dimas, me requería, que tenía la obligación de mostrar mi agradecimiento a la sociedad, por haberme permitido “el estudio” casi gratuito la Universidad Nacional de El Salvador; durante toda mi carrera estudiantil, pagué una cuota mensual simbólica; retribuí con creces, mi agradecimiento, durante diez años, trabajé como defensora de los más necesitados, en los Juzgados de Paz, y de Primera Instancia de Armenia. De ahí, el nombre que mi sobrina Marlene Mireya, hija de mi hermano Edgar, me llamara “la Defensora de los pobres”.

A pesar de que mi tía Amanda no pudo ver coronado mis estudios universitarios, me queda la satisfacción de haberla invitado con mi madre Dolores, a celebrar con un delicioso almuerzo al Hotel antes Camino Real,-Cinco Estrellas- situado sobre la calle de “Los Heroes” de San Salvador, El Salvador, al aprobar mi PRIMER EXAMEN PRIVADO en 1973; al siguiente año, Amanda fallecía el 13 de junio de 1974; debido a los compromisos adquiridos con mis clientes, continué brindando mis servicios hasta Diciembre de 1976, año en que me otorgaron el título de Doctor en Jurisprudencia y Ciencias Sociales.

Por la defensoría que ejercí en Armenia, designaba tres días semanales, para atender a mi “clientela”, y aprovechaba, a la vez, la ocasión de acompañar a mi tía Amanda -intentando llenar el vacío que mi hermano Edgar había dejado en 1968 –creo que nunca lo logré… Pero sí, tuve un acercamiento con ella, quien conversaba conmigo, contándome historias pasadas, sobre su vida, sobre mi tía Consuelo y sobre su estadía en Paris.

Amanda, mi tía, me narraba que su madre, doña Ercilia había sido conocida en la población de Armenia como la “Niña Chilita, esposa del Coronel Felix Suncín Monchez, y con quien había procreado a todos sus hijos legítimos pero, que cuando nacía un “varón” en el hogar Suncín-Sandoval, había jubilo, fiesta, solo por el hecho de ser del sexo masculino; la condición de militar, autoritario, y “machista” prevalecían en el Coronel Suncín Monchez; sin embargo la tristeza lo invadía cuando una hija, hembra nacía, el hogar parecía otro día común y corriente, un día cualquiera de trabajo. Decía que mi abuela Ercilia “ se había perdido la gallina”(22). La Abuela Ercilia nunca vió con agrado la discriminación que su esposo, el Coronel Suncín Monchez, tuviera para con sus tres hijas. Como madre, decía que los quería a todos por igual. Aunque la verdad, siempre hubo un hijo preferido, más querido y amado, que los demás. Lamentablemente, los hijos, fueron muriendo en diferentes fechas, sin llegar a la pubertad, falleciendo por enfermedades desconocidas. El Coronel Felix Suncín Monchez, aceptaba y repetía, que había sido “un castigo Divino, enviado por Dios,” ya que él pregonaba “que es el padre quien debería ser enterrado por el hijo”; él sufría en silencio y en carne propia, el deceso de cada uno de sus hijos.

28

Al verse el Coronel Suncín Monchez, padre de mi tía Consuelo, sin sus “varones”, no tuvo más remedio que aceptar a las hembras, las cuales, se convirtieron en las “niñas de sus ojos”, las mimaba, y las cuidaba con ternura. Las hijas, no lograban comprender la razón de tan brusco cambio hacia con ellas. A mi tía Amanda le salió una mancha blanca en su cara, sospechándose vitíligo, una enfermedad degenerativa en la pigmentación de la piel que la decoloraba hasta quedar totalmente blanca. El Coronel Suncín Monchez, preocupado por esa rara enfermedad amenazante a surgirle a su hija Amanda, decidió curarla con métodos salvajes: le puso la brasa encendida, de un puro- cigarro grueso formado de hojas crudas , secas de tabaco- y la apagó en su cara, sobre la mancha. A mi tía Amanda le desapareció lo blanco, de la mancha, y se quedo su padre, vigilándole la quemada, que no le fuera a quedar cicatriz.

Para mostrar lo simpática que lucía Amanda, a sus quince años de edad, presento esta graciosa Fotografía, con la siguiente Dedicatoria: ”A mis hermanas,: Cariñosamente, MADY.”

Resalta su cabellera larga, color café claro, sus ojos “dormidos”- los mismos que mi hermano Edgar heredara. Pareciera la Dama Sajona, “Lady Godiva”, que cabalgó en Coventry, totalmente desnuda, tapándose solo con su cabellera. Mi tía Amanda, está con sus hombros desnudos. Éste retrato, de 1920, para su época, era totalmente escandaloso, impúdico, -el solo hecho de posar de esa forma al fotógrafo era condenable.

Mi hermano Edgar, y yo, a mi tía Amanda, la amamos, la admiramos, y la protegimos. La recuerdo, alegre, jocosa, desafiante. Al igual que mi tía Consuelo, mi tía Amanda fue estéril. Enemiga acérrima del matrimonio, y de los compromisos hogareños. A pesar de ser “solterona”, nunca fué “amargada”, ni frustada. Nunca tuvo “marido conocido”; no tenía vicios: no fumaba, ni tomaba bebidas alchoholicas.

29

Desde que mi tía Consuelo partió al extranjero, en 1920, regresaba por primera vez a El Salvador el tres de abril de 1938, permaneciendo un mes, en Armenia, en compañía de su madre, doña Ercilia, y de sus hermanas, Dolores y Amanda. Este viaje fue inesperado, el esposo de mi tía Consuelo, Antoine de Saint Exupery, a quien ella cariñosamente le decía “Tonio”, reclamaba su presencia en el hospital de Guatemala, lugar donde estaba recluido por las lesiones sufridas por un accidente aéreo, cuando se dirigía hacia Sur America. En ese año de 1938, Antoine de Saint Exupery, al mejorar de su salud, se trasladó a convalecer a Nueva York, Estados Unidos. Mi tía Consuelo, aprovechando la cercanía Guatemala a su país, El Salvador, se dirigió hacia la población de Armenia, del Departamento de Sonsonate,a visitar a su madre y hermanas.

Mi tía Consuelo muy elegantemente vestida, usando cartera, zapatos de tacón alto, conservando su imagen de estilo de “Condesa”, visitó el Lago de Coatepeque, Departamento de Santa Ana, El Salvador, tomandose esta fotografía, a la par del “cayuco”(23).. Lugar para ella, con atractivo misterioso, por las aguas verdes azufradas. Cuando tuve en mis manos, por vez primera, esa fotografía, critiqué fuertemente, la forma de su vestir, pues yo, personalmente, cuando me he dirigido a paseos, en el mar, al lago, o laguna, lo hago de la manera más deportiva, y cómoda posible. Uso sombrero de palma, o una gorra de tela, blusa cómoda, pantalones cortos, sandalias; y si es posible, llevo puesto debajo de toda la vestimenta, mi taje de baño.

Con el tiempo- cuarenta años más tarde, comprendí a Consuelo.

Resulta que en el año de 1978,estudié en el Palacio de La Magdalena,-lugar de veraneo de los actuales Reyes de España, donde está instalada la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo, en la ciudad de Santander, España, frente al Mar Cantábrico. Sobre los andenes, pasean personalidades en trajes formales, y mujeres elegantemente vestidas porque ahi existe uno de los Casinos más famosos del mundo, y de la misma categoría del Casino de Montecarlo, en el Principado de Mónaco, teniendo como una de exigencias, para su ingreso el llevar traje formal –tanto como para el hombre como para la mujer. Desfilando en ese Casino, altas personalidades de la política, y de la sociedad.

La estadía de Consuelo, en 1938, fue la mayor parte en la casa de Armenia; y en San Salvador, en el Hotel Nuevo Mundo, situado en aquel entonces sobre la 4ª.Calle Poniente y Avenida Cuscatlán, a un costado del Palacio Nacional, de la ciudad de San Salvador. El periódico EL DIARIO DE HOY, siendo el editor y propietario don Napoleón Viera Altamirano, el 30 de marzo de 1938, dió la noticia, que mi tía Consuelo estaba en el vecino país,Guatemala, cuidando a su esposo Antoine de Saint Exupery en un hospital,

30

hasta que éste se marchó a Nueva York, a recibir tratamiento médico, expresó la noticia: “Consuelito pasará algunos días al lado de sus familiares que residen en el occidente de la República.”, posteriormente el mismo periódico, reconoce que “La Condesa de Saint Exupery” regresó convertida en atinada escultora”, la noticia fue publicada por el mismo periódico, en San Salvador, el 3 de abril de 1938.

Cuando mi tía Consuelo se marchó, para reunirse en Nueva York, con su amado esposo, Antoine de Saint Exupery, se llevó consigo a su hermana Amanda.



Como testimonio de ese viaje por barco, del año de 1938, tengo la fotografía de mi tía Amanda, tomada con el Capitán del Barco y la señora de éste. Puede apreciarse que Amanda, era baja de estatura, pero muy graciosa. El viajar por barco, en ese entonces era el medio más seguro, e idóneo para transportarse de un país a otro.

Se embarcaron mis tias, Amanda y Consuelo en el Puerto de La Libertad, para arribar a Nueva York. Luego los tres, Amanda, Consuelo y Antoine de Saint Exupery, se dirigieron a Paris, Francia. Estando en Paris, Amanda, convivió en el mismo Apartamento de mi tía Consuelo y Antoine de Saint Exupery. Mi tía Amanda, fue testigo de los pleitos domésticos entre ellos. Comentaba que mi tía Consuelo tenía mal caracter, que Antoine , siempre quiso comprenderla. Mi tía Consuelo se quejaba de que mucho tiempo permanecía sola, que lo quería tener cerca más tiempo con ella; y por supuesto, celaba constantemente a Antoine; luego Amanda, se limitaba a comentar que “Saint.Ex,” le hacía honor a su nombre:” Santo”. Porque era realmente un Santo comparado con su hermana Consuelo. Nunca ahondé en preguntar las razones de las peleas. Además, jamás me lo hubiera dicho; era una mujer discreta, quería mucho, mucho a mi tía Consuelo, nunca hubiera sido capaz de hablar mal de su hermana.

31

Mi tía Amanda, además de ser la hermana menor de Consuelo, cuatro años menos, era pequeña de estatura, y de pies también chicos, como los de una Geisha.

Aprendió en Paris, Francia, a usar tacones altos, de 6 ó 7 pulgadas, para que le compensaran su estatura. Debido a los zapatos de tacón alto, al caminar se contorneaba maliciosamente, atrayendo las miradas penetrantes de los hombres, con el movimiento cadencioso de su pelvis; aprendió a tomar Vermouth, bebida preferida de Antoine y mi tía Consuelo, degustaban tomar una copa después de las comidas, sin embargo, jamás fue adicta a la cerveza ni a ingerir bebidas alcohólicas fuertes ni embriagantes.

Mi tía Amanda regresaba de Francia con el pelo rubio, y costumbres refinadas. Comentaba que durante la 2ª Guerra Mundial mi tía Consuelo, Antoine y ella, comían solamente spaguettis, debido a la crisis económica mundial, por ello,”ni pintados quería ver los macarrones”, porque le habían empachado”, aburrido.

La fotografía es de la Villa de Grasse,” El Mirador”, un mini-palacio que Consuelo había heredado en 1927, del escritor guatemalteco, Enrique Gomez Carrillo, llamado el “Principe de la Crónica”,y Diplomático de Carrera. Este, se jactaba de habaer conocido personalmente al joven poeta nicaragüense Ruben Darío, en el año de 1890, en el Hotel La Unión, de la capital de Guatemala.

Para describir El Mirador, cito las palabras del biógrafo guatemalteco, don Edelberto Torres Espinoza, publicadas en ENRIQUE GOMEZ CARRILLO, EL CRONISTA ERRANTE, que dicen así:”””El Mirador tenía bellos horizontes: a la izquierda la espléndida vista Mediterránea y a la derecha el soberbio paisaje alpino. A la sombra de esbelta palmera que se erguía en el patio, solía escribir Gómez Carrillo”. El escritor Maurice Maeterlinck y su esposa, frecuentaban al matrimonio Gomez Carrillo-Suncín, como amigos y vecinos en El Mirador, Grasse, igual lo hacían Gabriel D´Annunzio, y el caricaturista salvadoreño Toño Salazar. Todos ellos, estuvieron presentes cuando Enrique Gómez Carrillo sufrió un rompimiento de venas en el cerebro, complicándosele hasta su fallecimiento, el 29 de Diciembre de 1927. Los restos de Gómez Carrillo, fueron trasladados de la “Magdalena” al cementerio Pere Lachaise, por un acuerdo del Alcalde de Paris, por considerarlo “hombre ilustre”.

Todo se debió, a que en Guatemala el gobierno considero a Gómez Carrillo, el coterráneo ilustre desaparecido; le rindió tributo a su memoria,

32

ordenando que su retrato se pusiera en todas las escuelas nacionales, nombraron un parque en el centro de la capital de Guatemala con el nombre de Enrique Gómez Carrillo; denominaron con su nombre una sala de la Biblioteca Nacional y adquireron sus obras completas; y en 1957, estamparon su retrato en la Lotería Chica de Guatemala.

Siendo viuda mi tía Consuelo, de Enrique Gómez Carrillo, en 1929 conocía a Antoine de Saint Exupery, con quien se casó, el 12 de abril de 1931. Según Articulo del Dr. Francisco Mena Guerrero, en 1962 publicado en El Diario de Hoy, de El Salvador, se narra la declaración de matrimonio, que le hiciera Antoine a mi tía Consuelo, y como toda una leyenda, contestaba ella, el “SI”, al matrimonio, en medio de pleno vuelo en el cielo.


MI TIA CONSUELO, CON FAMILIA SAINT EXUPERY EN FRANCIA, 1931


Como una esfinge egipcia, custodiando tesoros se le encuentra posando, recién casada con la familia de su esposo Antoine de Saint Exupery, mientras él cumplía misiones aéreas.

La madre de Antoine, defendió a capa y espada a su nuera; como una madre llena de sabiduría, comprendía silenciosamente, que mi tía Consuelo, tenía cierto atractivo para su hijo Antoine, atractivo que solamente ella, podía complacerlo, y satisfacerlo. El se iba a veces de su lado, pero siempre regresaba como un “conejito a comer en sus manos”.

Las franceses, criticaron a Antoine, por haberse casado con una mujer de estatura pequeña, de origen desconocido, sin arraigo de nobleza, posiblemente de sangre índigena Mesoamericana, y para colmo hasta “ viuda”..

33

Se escribieron biografías de él, ocultando a su amada esposa, como si hubiera sido un pecado fijarse en la salvadoreña –americana-.

Fue hasta el año 2000, que le reconocieron el mérito de haber sido calificada por Antoine, en el cuento de LA ROSA de El Principito; otras mujeres, se adjudicaban tal título, pero Saint Exupery, la identifica claramente, como para borrar dudas, como LA ROSA QUE TOSIA… El asma, lo expresa como un “don” que solo mi tía Consuelo podía tener.

Abajo, está Saint Exupery y mi tía Consuelo en un hotel de Nueva York, en 1938, estando en convalecencia debido al accidente aéreo ocurrido, en Guatemala. Se encuentran desayunando, él, en su traje formal tomando sus alimentos, conservando las buenas costumbres inculcadas por su noble familia; en cambio mi tía Consuelo, en bata, recién levantada, pero haciéndole compañía.


ANTOINE DE SAINT EXUPERY Y MI TIA CONSUELO


Mi tia Amanda, acompañó a su hermana Consuelo, y a Saint Exupery, en 1938 a los Estados Unidos, la estadía fue breve, trasladándose después a Francia.

En el año de 1944, año en que desapareció en un vuelo aéreo de “reconocimiento” Antoine de Saint Exupery, quien fuera piloto Aéreo Postal de la ruta que surcaba los cielos desde Argentina- Paris, y viceversa. Por haber sido Antoine de Saint Exupery, declarado “héroe de guerra”, mi tía Consuelo, tenía el privilegio de viajar gratis a los países donde la aerolínea AIR FRANCE, tuviera servicio aéreo. Utilizando ella, a diestra y siniestra ese servicio.

Cada vez que enfermaba de “tristeza y soledad”, tomaba el avión, y se iba a descansar a otro país y dictaba conferencias sobre El Principito. Gozaba de una pensión bastante

34

remunerada que el gobierno francés le pasaba por ser la viuda de Saint Exupéry. Así fue pasando la vida, entretenida entre viajes y conferencias, jamás volvió a casarse. Amanda, mi tía posa sentada en el suelo afuera de “El Mirador”, muy recatada, con medias Oscuras que le llegan a las rodillas, y zapatos negros.

Regresó a El Salvador, al final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, yo nací, el 1 de abril de 1945. Por supuesto regresaba entusiasta a su natal Armenia, donde ansiosa volvería a vernos, en especial a, doña Ercilia, su madre; a su hermana Dolores, y su esposo, el Dr. Alejandro Escalante Dimas; y a sus sobrinos, Edgar y yo, recién nacida.

Mi tia Amanda venía con costumbres europeas imitando a su hermana Consuelo; después de haber pasado 7 años de su vida, le aprendió muchas cosas. Entre las cuales estaba su cabello, el cual siempre conservó rubio “amarillo”–hasta el momento de morir. Costumbre adquirida de mi tía Consuelo, ella, gustaba pintarse el cabello, de rubio cenizo.

En Armenia, fue conocida como la “rubia”, de las Suncín; vestía lujuriosamente trajes ceñidos a su cuerpo esbelto- mi tía Consuelo, le había enseñado esa forma de vestir; dormía profundamente hasta bien tarde por las mañanas – según lo hacen los Parisinos; levantándose de dormir, a las diez u once de la mañana- esto lo tengo tan presente, y lo recuerdo como si hubiera sido ayer, porque yo tenía prohibido correr, jugar y gritar mientras mi tía Amanda descansaba; al despertarse, abría una ventana de su dormitorio, y su madre, mi abuela Ercilia presta le servía el desayuno en una bandeja: su taza de café, un pedazo de quezadilla, ó sino pan frances con queso- esa era su comida, para mantener su “figura”; se lucía hablando un perfecto francés cada vez que podía hacerlo, varias veces, la escuché conversar con mi hermano Edgar cuando él regresó de Europa 1961, y otras veces, con el General Fidel Sánchez Hernández en 1967, quien fue Presidente de la República de El Salvador. Yo sentía vergüenza, porque enfrente de medio mundo, charlaba tranquilamente en francés, pero para ella, era un orgullo, causando admiración con la conversación.

Las personas que no conocieron a mi tía Amanda, y a mi madre Dolores, deberían callar, y abstenerse a expresar que entre ellas hubieron rivalidades, pleitos de herencias y comentarios negativos, porque es totalmente falso. A través de las diferentes cartas y fotografías, se observa el cariño, y respeto, que mi tía Consuelo guardaba hacia su única familia.

35

No pudo haber discordia de herencias, porque cuando la madre de mi tía Consuelo, mi abuela Ercilia, falleció en 1952 no dejaba bienes, así lo dice la Partida de Defunción. Aclaro esta situación porque escritores mal informados acusan a mi tía Amanda de haberla despojado de la casa de Armenia, dejándola sin “su herencia”.

Dicho comentario, absurdo y ridículo. Además mi tía Consuelo, se fue del país, El Salvador, para siempre, viniendo de visita solamente y fueron contadas con los dedos de las manos: en cuatro ocasiones: 1938, 1952, 1962 y 1972; jamás reclamó herencia alguna a sus hermanas.

A manera de información, me permito aclarar, que la casa de Armenia, según antecedente inscrito en el Registro de la Propiedad Raíz de la Tercera Sección de Occidente, del Departamento de Sonsonate, El Salvador, ese inmueble, SIEMPRE, perteneció a mi abuela Ercilia, quien a su vez, se la dió en Donación a mi madre Dolores, con la condición de que el USUFRUCTO VITALICIO fuera de mi tía Amanda, porque ella era soltera, sin hijos y sin profesión, sin modus vivendi; y además existía la obligación moral de velar y cuidar de ella, por ser la hermana menor. En la actualidad, es un predio baldío, y no pertenece a la familia Suncín.

Mi tia Consuelo aceptó esa decisión, porque incluso, después de fallecida su madre Ercilia, en las siguientes dos ocasiones que vino a El Salvador, en 1962 y 1972, llegaba directamente a descansar a la casa solariega, cómoda y fresca situada en Armenia, donde habitaba su hermana Amanda. Tengo muy presente cuando por primera vez la ví fue en la casa de Armenia, el 9 de agosto de 1952, fecha que se rezaba el novenario de su madre Ercilia, mi abuelita; yo tenía, apenas 7 años de edad, y su presencia vertía murmuraciones secretas entre los presentes.


MI TÍA CONSUELO DE SOMBRERO EN PARQUE DE ARMENIA- 1952


En agosto de 1952, recién fallecida mi abuela Ercilia, mi tía Consuelo, vestía de blanco, por estar de duelo, acompañada de sus hermanas que vestían de luto y blanco.

Al fondo se divisa el Kiosko del parque de la ciudad de Armenia, el cual aún existe, hoy remodelado, sin los árboles frondosos, pero conservando las bancas de cemento para sentarse, las preferidas por los comerciantes, para hacer sus transacciones. En aquel entonces habían árboles milenarios que refrescaban el ambiente. El suelo de tierra, está encementado y la calle, que fue empedrada, actualmente es pavimentada.

36

Yo alcancé a conocer ciertas costumbres de la población, por las noches, todas las personas se volcaban al parque.

Sin importar el día, de lunes a domingo; las mujeres caminaban –dándole la vuelta al parque, con rumbo derecho, y los hombres, lo hacían, hacia el izquierdo, a manera de encontrarse, y saludarse cordialmente.

Así transcurrían las noches. Buen ejercicio! No se sentía el agotamiento al caminar lentamente, y con la ilusión de encontrarse algún galán o una bella. Se caminaba sin llegar a destino alguno.

Caminando se concertaban los matrimonios. No podían besarse en la mejilla, solo un saludo fraternal. Yo, por mi edad, no comprendía que el parque era el lugar donde se citaban los novios, para acordar verse después a escondidas.

Cuando los abanicos y pañuelos de señoras, estuvieron de moda, se hablaba con señales; si la dama iba abanicándose, significaba que la señorita estaba disponible, soltera y sin compromiso; se guiñaban los ojos coqueteando.

Las mujeres casadas, no tenían derecho a pasear durante las noches, ellas se quedaban en el hogar cuidando a su marido y a sus hijos. Si la dama arrojaba el pañuelo bordado, el galán que lo recogía sería su pretendiente después.Solamente los fines de semana, los días viernes, sábado y domingo por las noches en el centro del kiosko amenizaba la Banda Municipal de Armenia, música popular, y muy de vez en cuando, clásica.

La Banda Municipal con su música, también daba realce a los actos importantes de Armenia, acompañaba entierros de algún personaje hasta el cementerio, dándole el último “adiós” de despedida. Para mí fue inolvidable, esa estadía, pues cuando ella, regresaba a Paris, se llevaba consigo a su sobrino Edgar, ó sea a mi hermano; quedando entonces yo, como “hija única”.

Sufrí la ausencia de mi hermano Edgar; ya no tenía quien me mimara, me hiciera caricias y jugara conmigo. Quedé huérfana de amor fraternal. El tiempo que todo lo cura, hizo borrar lentamente mi tristeza.

37


EL DR. ALEJANDRO ESCALANTE DIMAS, CONSUELO DE SAINT EXUPERY Y UN AMIGO


Mi tía Consuelo, vestida de color gris, demostración de luto por la muerte de su madre, en 1952, posaba con su cuñado, Dr. Alejandro Escalante Dimas, y donde el “colega” hace trazos con un lápiz gigantesco, emulando la elaboración de un documento legal, pero realmente se trataba del proyecto del permiso para que mi hermano Edgar saliera fuera del país, ya que él tenía 17 años de edad, y hasta los 21, se consideraba la mayoría de edad.

Tal como lo había hecho antes, en 1938, visitaba nuevamente en 1952, el Lago de Coatepeque, en el Departamento de Santa Ana, El Salvador. Las aguas del Lago para ella conservaban el misterio de sanación, le atribuía poderosas fuerzas curativas, derivadas del azufre, acompadas a la refrescante brisa. Comparando las aguas tranquilas del lago, con las del mar: La Libertad, Acajutla, Los Cobanos, Metalío, la Barra de Santiago, todas, pertenecientes al Occidente del país, a mi tía Consuelo no le atraían las olas bañadas en yodo y sal, bajo el quemante sol tropical.

El calor sofocante del Oceano Pacifico,- a pesar de tener muy buena fama sus extensas playas, de oleaje tibio, brisa marina acariciando el cuerpo-, s mi yís Consuelo, le provocaban malestar a su organismo, una tos incontenible que parecía silbar su pecho incansablemente, hasta llegar casi a la asfixisia.

38


DOLORES, MI MADRE, Y SU HERMANA, MI TÍA CONSUELO EN 1952 EN LAGO DE COATEPEQUE
Cuentan muchas leyendas del Lago de Coatepeque, entre ellas, esta la de los desaparecidos nadadores, que cuando se adentran al lago, las corrientes subterráneas, los encaminan a las entrañas del Volcán de Santa Ana; a pesar de la búsqueda de sus cuerpos, mediante buzos jamás encontraron sus cadáveres.

Otra, historia, es que por la medianoche, en la calle vecinal, sale a caminar una mujer fenómeno, entre calavera y bestia, llamada la “descarnada”, que asesina a cuanta persona se encuentra.

Tambien está la del “Tabudo”, una bestia que rema en un cayuco (22),alrededor de la isla y desaparece misteriosamente. Por las noches, nadie se acerca a las aguas del lago. Igual ocurre, con la presencia del “chupa cabras”, cuyos ojos son rojo carbón encendido, que a los seres vivientes, les succiona la sangre, no importando si son animales vacunos, aves, o humanos, una especie de “vampiros” . La más común, actualmente, que a raíz de los terremotos del año 2001, el agua del lago, se va evaporando poco a poco, y temen su pobladores, que se vaya secar, a desaparecer.

De todo lo anterior no hay comprobación científica, es pura ficción, “cuentos de camino real”. A pesar de las leyendas, muchas personas disfrutan y visitan el Lago de Copatepeque, tal como otrora, lo hiciera mi tía Consuelo. Existiendo hoy en dia, muy buenos hoteles que dan servicio a turistas ,para descansar en vacaciones. El calor sofocante del Oceano Pacifico,- a pesar de tener muy buena fama sus extensas playas, de oleaje tibio, brisa marina acariciando el cuerpo-, s mi yís Consuelo, le provocaban malestar a su organismo, una tos incontenible que parecía silbar su pecho incansablemente, hasta llegar casi a la asfixisia.

Una vez, en 1962, en la ciudad de Sonsonate, El Salvador, apenas habíamos llegado a la casa de la tía María Vides de Duran, prima en no sé que grado de mis tías Consuelo, Amanda y de mi madre Dolores, a la casa situada en el centro de la ciudad, cerca del

39

Parque Rafael Campos, tuvimos que regresarnos inmediatamente, porque a mi tía Consuelo, le dio una tos incontenible.

Sonsonate, es un lugar extremadamente caluroso, posiblemente por la cercanía a la costa, a 225 metros sobre el nivel del mar, con una temperatura de 37 grados Centígrados- en época fresca.


EDGAR, MI HERMANO CON MI TIA CONSUELO, EN GRASSE -1953


Presento la fotografía del año 1953,de Edgar (mi hermano) y sobrino de mi tía Consuelo, en Grasse, Francia, casi al año de haber partido de El Salvador,

para enviársela mi madre, quien extrañaba a su hijo, conformándose que lo trataría como al hijo que nunca tuvo. A él, se le ilusionado, complacido y decidido a superarse.

Me hubiera gustado,conocer sus pensamientos: Mi tía Consuelo, con su estabilidad económica, por fín tenía cerca a un familiar, para presentarlo a sus amistades; y mi hermano, la felicidad de estar en un país diferente a El Salvador, con nuevos amigos, y nuevo ambiente.

Mi madre, Dolores, pasaba las tardes, escribiendo cartas; aconsejando a su hijo, y agradeciéndole a su hermana Consuelo, el interés que se tomaba en supervisar la educación de su sobrino; por las tardes se sentaba a escribir en la mesa del comedor, grande y ancha de madera, cuyas cuatro patas, emulaban las garras de un león. Con sus lentes puestos, mucho primor, y letra Palmer dibujada, copiaba estrofas del libro “CARTAS DE LORD CHESTERFIELD A SU HIJO”. Ese estupendo libro, influyó en mi, para adentrarme a practicar la literatura epistolar, desde entonces, me fascinó escribir cartas, primero a mi tía Consuelo, y luego a mis amistades lejanas.

40

Viajé en cierta ocasión, a Mexico,D.F., y busqué el libro de Lord Chesterfield, en todas las librerías, para comprármelo, porque el de mi madre, Dolores, desapareció de la casa. Aún ahora, estoy a la expectativa, pero cada vez, más lejana, de la oportunidad de adquirir esa obra. Lord Chesterfield,enamorado de la Mitologia griega; narraba historias de las diosas, acude a mi memoria el nombre de “Tetis, la diosa de los pies de plata.”

En el año de 1960, en el jardín de “El Mirador”, Grasse fue tomada esta fotografía. Está mi tía Consuelo, que viste de color perla, y charla animadamente con un amigo, en el extremo izquierdo de traje oscuro, Edgar, sobrino de mi tía Consuelo y mi hermano.



El jardín, amplio, con vegetación, y flores, para mi tía Consuelo ideal para la creación de sus cuadros, usando a la naturaleza para conjugar entre sí, esos colores armoniosos comparando sus verdes oscuros, con los claros, el color de las alegres y vistosas flores ; su “petit Chateau”; además, su refugio en las temporadas calurosas del verano de Paris, asfixiantes y dañinas para ella.

El mismo lugar donde Enrique Gómez Carrillo, también le servía para inspirarse y escribir su obra.

Una de las últimas ocasiones, que a mi hermano Edgar se le vió en Grasse acompañando a la tía Consuelo, fue en un evento realizado “El Mirador”, Grasse . A ella, le gustaba departir con sus amistades, atender a sus visitantes, proporcionarles alojamiento y alimentación.

En una carta del año 1967, mi tía Consuelo describe ese detalle generoso. Me comentaba de unos huéspedes americanos, con los cuales, practica hablando el idioma inglés. Mas adelante, expongo el contenido de la carta.

41

Mi hermano Edgar, preocupado, pensativo, con la mirada perdida en el infinito, se le acercaba el día en que debía retornar a El Salvador.

Se observa diferente a la foto del año ´53, donde estaba recién llegado. Había aprendido a fumar. En la pared, y el piso, se aprecian sus cuadros pintados al oleo. Exhibiendo, en el centro, la escultura en bronce de EL PRINCIPITO - obra maestra de mi tía Consuelo.

Entre sus proyectos , estaba el de donar dicha escultura, a la Alcaldía de Paris para que en una plazuela se exhibiera.

Un homenaje a Saint Exupery por El libro de El Principito, conocido mundialmente y Fotografía de mi hermano Edgar, con mi tía Consuelo y El Principito traducido a varios idiomas. Abajo encontramos dos pinturas elaboradas por mi tía Consuelo, una corresponde a la portada de exhibición de la Galería donde se exponían sus obras; y la otra, como fiel admiradora de caballos, un caballo blanco. Los cuadros pintados por mi tía, acá en El Salvador, son desconocidos. Lastimosamente solo esas dos fotos me encontré.

Encontré dos fotografías de sus pinturas, pues aquí en El Salvador, son completamente desconocidas.

Me permito presentar la que ilustra la portada de una invitación a la exposición de arte de mi tia Consuelo. Tarjeta que me obsequió enviándomela por correo.

42


El mar esta picado, y las nubes cargadas de agua, oscuras… y abandonado a su suerte El Principito.


Mi tía Consuelo, tuvo como tema en sus cuadros, la tragedia de EL PRINCIPITO, desaparecido en el desierto. Antoine, estaba consciente de su profesión de Piloto, riesgosa, y las bitácoras le servían de inspiración para escribir sus libros. Era un hombre de coraje, valiente, consideraba que su vida terminaría como la de “El Principito”… tan es así, que lo invistió de nobleza, identificándose con su personalidad. Sabía que su final sería debido a un desperfecto mecánico de su avión, y moriría en el desierto, desapareciendo.


Fotografía tomada por Edgar, sobrino de mi tía Consuelo, y mi hermano.1960


Antoine y Consuelo, eran seres extraordinarios. Discutían, se separaban, se perdonaban, y se amaban. El nunca pudo vivir alejado de Consuelo. En una separación de meses, él llegaba de “visita” a supervisarla si algo le hacía falta. Jamás pensó en divorciarse. El cuadro del caballo blanco pintado al oleo por mi tía Consuelo, obra de exposición en una Galería de Arte.

43

Una fiel admiradora de los caballos, remontándose a su infancia, cuando galope tendido reccoría la finca de Tres Ciebas,situada en jurisdicción de Armenia, Sonsonate El Salvador. Don Paul Webster, me comentó que en Pere Lachaise, existe sobre la tumba de Enrique Gómez Carrillo,( y donde en ella se encuentran también sus restos), existe una escultura de un caballo en bronce.

Mi hermano Edgar después de 10 años, de ausencia, se incorporaba a la familia de El Salvador, donde con los brazos abiertos lo esperábamos ansiosos, venía totalmente convertido en otra persona, con su carácter cambiado, un hombre formal, y serio. Para mí, un ser desconocido, a pesar de que yo le tuve especial cariño.



En Julio de 1961, mi hermano Edgar, trajo alegría a mi casa con su regreso al país, El Salvador, había aprendido idiomas, además del español, el frances, inglés, aleman e italiano. A mí me trajo muchos regalos, algunos comprados por él, y otros enviados por mi tía Consuelo. En ese momento, mostré mi agradecimiento escribiéndole una cartita pequeña, pero la sorpresa fue mayor cuando me contestó efusivamente la misiva.

De esta manera nuestra relación de correspondencia se estrechó, y durante varios años consecutivos nos escribimos.

44

Yo, ignoraba que mis cartas, le evocaban la nostalgia, de su familia.

La carta de mí tía Consuelo, del año de 1967, dice así

“””MIRITA , Llueve finalmente, suavemente,...las gotas de agua bordan los vidrios de mi auto y yo frunzo el ceño,pues mi carrito viene de estar nuevamente pintado color perla, y cada mojada hay que pasarle la gamuza… Esta mañana me sali de la camita a las 6 de la mañana,fui a misa a Cabris, un,“II”pueblecito a 4 k. de Grasse atravesando este último pueblo sin bandera y colores de la Republica Francesa General De Gaulle (el Presidente llega pasado mañana por aquí… Es aburrido tener la visita de esos personajes-no se puede circular libremente hay que hacer las compras donde hay…Para mañana y en casa tengo un matrimonio americano, amigos muy buenos, gente de mi edad, hablamos inglés solamente.

Y el día se pasa volando en asuntos domésticos. Cuando deseo tener algunos momentos para mí, dibujos o correo, tengo que madrugar o trabajar de noche… Me he sentado en un café a esperar que abrana las tiendas de libros a las 9 de la mañana.. Así que aprovecho para agradecerte tu cartita. Yo no sé lo que valen ahí 10 francos nuevos… Es lo que tengo en el bolsillo cuantas cartas normales puedes poner con diez francos nuevos, a ver si te llegan estos diez francos, pues Pepe me dice que sin papel carbón la maquina (que examinan las cartas para ver si hay dinero…) lo tomarán.2-Si te llegan y mando esta esperando te lleguen, te besa tu tía Consuelo. Ed se porta mal no escribiéndome, a mi no me importa que no me escriba. El se hace daño el mismo. Adiós, tu tía Pajarito””””.

De esta carta del año 1967, podemos deducir, que mi tía Consuelo, fue seguidora y una gran admiradora del Presidente de Francia, General Charles De Gaulle, lo describía como un gobernante que tenia “ mano de hierro con guantes de seda”-esa figura me gustaba, por ello, me la aprendí de memoria- pero, la verdad, jamás me interesó el significado.

Mis preocupaciones de ese entonces, eran aprobar las materias de la Facultad de Derecho, pues a medida que me adentraba en la carrera, se ponía más difícil el estudio; y tenía que dedicar tiempo a leer los diferentes Códigos con sus respectivos comentarios; ya no disponía del tiempo como cuando comencé a estudiar en el año de 1964. Por otro lado, mi madre, Dolores, me repetía continuamente que “el tiempo perdido hasta los Santos lo lloran”, es posible, que por esa razón, dejé de escribirle tan seguido. A ella le gustaba, si hubiera podido hacerlo cada día, que le escribiera ..

Además, ya mis cartas, no llevaban noticias frescas, nuevas, y el estar repitiendo lo mismo, no me gustaba, tenía que dejar evolucionar un poco más el transcurso del tiempo … Pero, mi tía Consuelo, interpretaba mi silencio como que no tenía dinero para las estampillas del correo, y ella sabía, que aún no era profesional, y por lo tanto no manejaba dinero; en esta cartita, me enviaba 10 francos nuevos franceses para que los usara en sellos postales, y le continuara escribiendo.

Por relatos de mi hermano Edgar, conocía a “Pepe”, expresaba que lo había dejado para que la asistiera en el cargo de “Secretario de la Señora Condesa,”

45

le evitaría la soledad – el fantasma que la persiguió toda su vida; a Pepe, también mi tía Consuelo me lo había presentado por carta.

En el año de 1972, la última vez, que mi tía Consuelo, visitó El Salvador, trajo consigo a Pepe, conociéndolo personalmente. Me pareció un señor con una personalidad atractiva, a pesar de que ya estaba “grande”; él había sido muy amigo de mi hermano Edgar, y fue un fiel servidor de mi tía Consuelo, quien agradecida, lo nombró “legatario Universal” de sus bienes al momento de su defución. Desde el año de 1961, fecha que entró a trabajar en el cargo de Secretario de la Señora Condesa, hasta la fecha de su fallecimiento, 28 de Mayo de 1978,la acompañó y la cuidó hasta el último momento de su vida. A pesar, que a veces fue dura con él. Yo presencié, una vez, un regañó muy severo que le hiciera mi tía a Pepe y él, no replicó, ni protestó, sin siquiera dar una explicación.


CARTA DE MI TIA CONSUELO PARA MI


“”””MIREYA CHERIE. He recibido tu cartita desde antes de Noel no he recibido noticias tuyas y no me has dicho si o no recibiste mi regalo de navidades. Poca cosa, 50 francos nuevos franceses-pero da pena que se pierdan los gestos de ternura…hoy te repito el envío de 50 francos nuevos- Dios quiera estés bien portadita. No me gusta que estás tan gordita son las glándulas- debes ver a un Doctor y seguir un régimen tienen que hacerte un examen que se llama –Metabolismo basal- míralo en el diccionario Metabolismo basal- para saber como andan las glándulas, sin la armonía de las principales glándulas, uno se engorda mucho y se siente uno muy mal y nervioso pues al Hospital Americano es un buen dispensario, el hospital necesita aparatos para el examen. Los americanos conocen muy bien esto. Estoy muy alegre de recibir tus letras quiero que sepas que todas las semanas te escribo. Portate bien,y cuidate mucho. Te abraza tu tía. Cincuenta francos N.F. y a tu madre. Dame la dirección de Edgardo en Honduras, le han llegado aquí cartas, no sé adonde dirigirlas.””””””””

46

Llama poderosamente la atención, cuando se refiere al Hospital Americano, conocedor mejor que nadie de los tratamientos. Hace esta recomendación porque en un Hospital Americano, se trató Saint Exupery después del accidente aéreo del año de 1938; y además ella recibió tratamiento para su enfermedad respiratoria la primera vez en San Francisco, California en el año de 1921.

Me refiero a la personalidad de mi tía Consuelo, porque durante muchos años estuve en contacto con ella, muy cerca de su vida; nos escribíamos al menos, si no cada quince días por lo menos, cada mes, y mi tía Consuelo, me explicaba, que mis cartas siempre la seguían donde estuviera, razón por la cual, ya fuera verano o invierno, siempre recibía mi correspondencia. La dirección a la que siempre escribí fue 24 rue Barbet de Jouy, Paris ,7eme., France; y que si no se encontraba ella ahí, el cartero sabía donde localizarla. Se molestaba conmigo, cuando no le respondía en un tiempo prudencial.

Yo, cuidaba que no se perdieran las cartas enviadas por mí tía Consuelo, llegando incluso a contratar el Apartado postal Número 967, del Correo Nacional, ubicado en la Calle Delgado de la ciudad de San Salvador, El Salvador. Actualmente el Edificio del Correo Nacional, está en el Centro de Gobierno de San Salvador, El Salvador.

Con mis noticias, la tenía informada de los acontecimientos familiares, del trabajo que desempeñaba Edgar, mi hermano, en el Consulado de El Salvador, en la ciudad de Tegucigalpa, Honduras; sobre el cargo de mi padre, el Dr. Alejandro Escalante Dimas, como Magistrado de la Cámara de Occidente, en la ciudad y Departamento de Santa Ana, El Salvador; de la salud de mi tía Amanda, según el médico, “anemia profunda”, por no diagnosticarle “leucemia”, tratamiento que recibió durante diez años seguidos, con el galeno de prestigio Guillermo Rivera Palomo, además encargado de proporcionarle el medicamento, traído desde los Estados Unidos, por medio de azafatas; veía sufrir en silencio, a mi tía Amanda sin pronunciar un quejido de dolor; la ví luchar entre la vida y la muerte, y me dolía verla cómo iba extinguiéndose la llama de su vida; y le comentaba, del orgullo de su hermana Dolores, mi madre, de que yo, su sobrina, estaba próxima a lograr uno de mis primeros triunfos estudiantiles, estaba a las puertas de titularme de High School, en la Escuela Americana, de la Colonia San Benito, de San Salvador, El Salvador, y además iba a ser reconocida como la PRIMER “Bachiller en Ciencias y Letras de la República de El Salvador” en los exámenes del Ministerio de Educación de El Salvador– debía obtener dicho título como requisito indispensable para ingresar a la Facultad de Derecho de la Universidad de El Salvador.

Fue entonces en el año de 1962, que mi tía Consuelo, nos dió la grata sorpresa, de visitar a su familia de El Salvador, venía además de corroborar mis noticias, a permanecer al lado de su familia, de sus hermanas DOLORES, y AMANDA, de su cuñado Dr. Alejandro Escalante Dimas, y de sus sobrinos, Edgar y yo.

A mi tía Consuelo, le gustaba estar rodeada de su familia, aunque por poco tiempo, no podía permanecer mucho tiempo aquí, por su afección respiratoria. Siempre estuvo consciente que sus hermanas y sobrinos la amaban y estuvieron pendientes de ella, hasta su última hora.

Lo que ocurrió fue que como cada quién vivía su vida apuradamente, y en otros menesteres, no tenían ni el tiempo, ni la paciencia para escribirle a mi tía Consuelo, atribución que yo me había adjudicado- me dí ese trabajo, porque además me

47

encantaba escribirle cartas, y sobretodo, cuando recibía respuestas, me hacía inmensamente feliz. Le escribía a mi tía Consuelo, dándole “recados” que le mandaban mi madre Dolores, mi tía Amanda, y mi hermano Edgar.

Cuando mi tía Consuelo, en 1962 pisó tierra salvadoreña en el Aeropuerto Internacional de Ilopango de El Salvador, los miembros de mi familia la esperaban ansiosos, y con orgullo. Entonces, yo ya era toda una señorita de 18 años y como tal, ante la presencia de mi tía Consuelo, así me comportaba; no obstante que ella me trataba como una pequeña niña, contándome historias interesantes y ficticias.

Reconozco que disfrutaba extasiada de los momentos que nos encontrábamos a solas, en la sala inmensa, de paredes altas, balcones enrejados y elaborados de hierro forjado, adornando ventanas de madera, pisos pulidos y brillantes, como espejos, con una ventilación mezclada con aromas de flores diversas como geranio, júpiter, jazmín, lirios, sembrados en el jardín interior de la casa de Armenia, de esa casa conservada en el estado original, con la misma estructura del siglo pasado, no se había modernizado, a excepción de la instalación de la cañería para agua potable, y para aguas negras, de ahí continuaba siendo la misma casa donde nacieron CONSUELO, DOLORES y AMANDA.

Mi tía Amanda, jamás contrajo matrimonio, vivió en esa casa de Armenia, hasta los últimos días de su vida, Mi tía Amanda, al igual que mi tia Consuelo, no tuvieron hijos.

Mi hermano Edgar, en su carro negro Oldsmobile, año ´59, de Placas Diplomáticas, llevaba a mi tía Amanda, a mi madre Dolores, a mi padre, Dr. Alejandro Escalante Dimas, y a mí, por supuesto, a pasear a mi tía Consuelo, en esos 15 días de estadía del año 1962.


PISCINA DE ATECOZOL,FOTOGRAFIA DE JOSE BRENES-1962


Visitábamos el Lago de Coatepeque, en el Departamento de Santa Ana, y nos alojábamos en las habitaciones del Hotel y Restaurante El Lago, a petición de mi tía Consuelo porque las aguas azufradas, eran para ella medicinales, además le gustaba admirar místicamente el atardecer en el lago - cuando el Sol de color rosa ciclamen y anaranjado, se hundía detrás de las montañas que circundan las aguas verdes, desapareciendo juguetonamente- hasta el amanecer del siguiente día.

Recuerdo, otro lugar preferido por mi tía Consuelo, ATECOZOL, un balneario cuya piscina rústica estaba elaborada de piedra, situadoaun kilómetro de distancia de Izalco.

48

Los izalqueños, caminaban a pie desde la población, al balneario de ATECOZOL, ambos lugares situados en el Departamento de Sonsonate. El Salvador. Lo visitábamos solo por las noches debido a que la señora Marianita Perez regenteaba el Restaurante permitiéndonos la estadía hasta el amanecer, para apreciar en todo su esplendor, en plena actividad al volcán de ATECOZOL, tiene varias vertientes, que se alimentan del río Atecozol, sus aguas nacen del Volcan de Izalco; en nahuat ATECOZOL significa “Cuna del Señor de las Aguas”.

Ahora es un turicentro situado a 65 Kms. de San Salvador, y se compone de un extenso parque de 32 manzanas donde se encuentran además de la piscina principal, cinco piscinas pequeñas. Haciendo un poco de memoria, recuerdo, al final de la piscina, se bajaban unas gradas de piedra, las cuales conducían a unas paredes de material rocoso; arriba, aguas subterráneas salían por una canaleta, que se estrechaba, donde se deslizaban las aguas, cayendo como una cascada, y abajo las recibíamos, dándonos un baño refrescante en las horas más calurosas del mediodía, según el decir de mi tía Consuelo, que “ recibir esa caída de agua, era el mejor masaje corporal.”


elsalvadordestinos.com


En el jardín de dicho balneario se encuentran 2 esculturas rusticas de piedra, UN SAPO Y UNA RANA, fieros vigilantes de la “poza”, donde según mi tía Consuelo, nadaban a la medianoche en las aguas frescas y cristalinas, convirtiéndose en Príncipe y Princesa, indígenas.

Hasta ese día, no habían testigos de tal encantamiento, pero ella lo sabía desde tiempo inmemorial. Durante su niñez, allá por 1912, el Coronel Felix Suncín Monchez, su

49

padre, las llevaba a ella y a sus hermanas, Dolores y Amanda, a la hacienda Atecozol, cuyo propietario era su amigo. El viaje lo hacían a caballo, desde Armenia, a galope tendido, iban a pasear todo el día, regresando hasta horas de la tarde, justo antes que el sol se ocultara.

Sin ningún temor, desde pequeña me gustó subirme a jugar con esas esculturas de piedra. Ahora, es totalmente prohibido, solamente pueden apreciarse, y tomar fotografías.

No existía esa hermosa piscina, pero habían pozas de agua natural con vertientes de agua de “Vichy”, en ese entonces, yo desconocía ese significado, posteriormente cuando viaje, a Mexico D.F., me enteré que se refería al agua mineral embotellada “sin gas”.

Entendidos en batracios, me dicen que esta imagen pertenece a la rana empuñando entre sus manos un reptil. Por su aspecto juguetona, es la “hembra”.


Dolores, mi madre, posando con el SAPO


Es la escultura rústica de piedra del SAPO, al extremo opuesto de la RANA, se encuentra en el jardín, frente a las gradas de la piscina principal. El balneario tomo su

50

nombre del río Atecozol, el cual corre paralelo, al lado derecho de la piscina, atrás de los arbustos.

Esta fotografía la tomé yo, en el año de 1973; aún estaba con vida mi tía Amanda, quien nos acompañaba a ese paseo, íbamos además mi padre y yo.

Con toda la confianza del mundo, llevábamos almuerzo, y hacíamos “picnic”; luego, poníamos una hamacas bajo unos frondosos árboles donde solíamos hacer la siesta; y así tranquilamente pasábamos el día; yo hubiera deseado quedarme incluso a dormir.

Me encantaba el ruido del arroyo; el canto de los pájaros, el aire puro. El lugar que escogíamos –apartado del bullicio, de la piscina principal, era un lugar acogedor, estaba localizado enfrente de la escultura del Indio Atonatl, divisando el horizonte.

Después que mi tía Amanda falleciera, el 13 de junio de 1974, no volvimos a llegar a ATECOZOL, porque nos hubiéramos entristecido, al reconocer que ya no estaba presente entre nosotros.

Ahora, que me recuerdo de ese lugar, lo veo como si hubiera sido un paraíso, donde disfrute tantas ocasiones con mi familia. Además desde Armenia, estaba a “ un paso de Perico”- muy cerca; y tardando para llegar en vehiculo, quince minutos para llegar.

Otro paseo, preferido por mi tía Consuelo –donde también Edgar, mi hermano, nos llevó en el año de 1962 ,fue al Parque Balboa y la Puerta del Diablo, ambos situados en jurisdicción de Los Planes de Renderos, pertenecientes al municipio de Panchimalco, Departamento de San Salvador, El Salvador, ubicados a 9.5 kilómetros al sureste de San Salvador.

En dichos paseos, se respira el aire puro, sin contaminación,-muy adecuado para ella, que sufría de asma-. La vista panorámica de la ciudad de San Salvador, la apreciaba mi tía Consuelo, desde el Restaurante “Buena Vista”, donde cenábamos, viendo a la ciudad, que se parecía a una lejana estampa, con luces de neon tintilantes.

El Parque Balboa fue construido en 1949, y tiene 35 manzanas de extensión, encontrándose plantados árboles como nogales, manzanas rosas, mangos, pinos, cipreses, variedad de aves, y ardillas. Ahí tuvo estuvo la “Quinta Montserrat”, hogar de don Salvador Salazar Arrué, conocido por Salarrué y de su esposa, doña Celié Lardé, amigos personales de mi tía Consuelo, y también míos.

Durante el día, llevábamos a mi tía Consuelo, a la PUERTA DEL DIABLO, el cual es un mirador natural, compuesto de 3 peñas, y riscos de Un mil ciento treinta y un metros de altura sobre el nivel del mar, y en la cima de una de ellas, existe una cueva en cuyas entrañas se aloja una de las peñas. Cuentan que fue un lugar donde los indígenas de Mesoamerica estudiaban astrología. Yo, me sentía orgullosa de mi tía Consuelo, más que todo, porque había escalado una posición social –desconocida en El Salvador- de alta alcurnia, y de la nobleza francesa:, CONDESA. En ese entonces, no lograba concebir que mi tía Consuelo, fuera escultora, pintora y escritora –solo presentía que era una mujer excepcional, triunfadora, y especialmente, conmigo muy cariñosa.

51

Años más tarde, siendo aún estudiante de Derecho,y aprovechando mis horas libres, le ayudé a don Salvador, en la Villa Montserrat, trabajándole ad-honorem como secretaria, me dictaba sus composiciones, los cuales yo trasladaba a la máquina de escribir.

Así, conocí su obra completa; él me proporcionaba prestados sus libros para que los leyera, y los resumiera. Descubriendo un día, la posibilidad de publicar mi Artículo relacionado sobre Salarrue y su obra, avocándome a la entonces Dirección de Publicaciones situada en el Pasaje Contreras, de San Salvador, donde me entrevisté con doña Claudia Lars, la Directora, y ella, después de leer el contenido que le presentaba, me lo publicó. Para mí, un triunfo, había sido reconocida a la altura de escritores jóvenes salvadoreños de nuestra patria El Salvador.



En el año de 1962, se presentó mi tía Consuelo, a dictar una conferencia en el Circulo Deportivo Internacional, de El Salvador, sobre su vida con Antoine de Saint Exupery y sobre el libro de EL PRINCIPITO, conferencia a la que asistí. Aprovechando su estadía, le presenté mi libreta de Recuerdos, donde me escribió, en la última página; “””Cierro el libro de Recuerdos de tu infancia con mi corazón, Tu tía CONSUELO DE SAINT EXUPERY.”””””.

Corroborando, que me consideraba aún “una niña”. Mi tía Consuelo, a pesar que nunca tuvo hijos, yo sabía que le agradaba. Mi relación epistolar con mi tía Consuelo fue más nutrida, ya que mis cartas le endulzaban el momento, Me confesaba que se sentía sola, que le gustaría tener cerca a sus hermanas… me invitaba a que me fuera a vivir con ella… pero mi hermano Edgar, explicaba que no la había dejado “sola”, pues él había recomendado a Pepe, a don José Martinez Fructuoso, para que se desempeñara con El cargo de Secretario de mi tía Consuelo, la señora Condesa de Saint Exupery.

En el año de 1972, regresó mi tía Consuelo de Saint Exupéry, a El Salvador, trajo consigo a presentar a Pepe, su Secretario don Jose Martinez Fructuoso, quien es el actual legatario universal de todos los bienes de mi tía Consuelo.

52

Para ese entonces, su sobrino Edgar, ó sea mi hermano, había fallecido en 1968. Sin embargo mi tía Consuelo conoció a la descendencia de su sobrino Edgar –a MARLENE y MARISOL, dos preciosas niñas rubias, que vivían a unos pocos metros de la casa de mi tía Amanda en Armenia.

La estancia de mi tía Consuelo fue breve, quince días, de los cuales pasó una semana en compañía de Pepe, y de su hermana Amanda, distribuidos así: unos días en la casa de Armenia, recordando nostálgicamente su infancia, y aceptando la realidad, que su familia, cada vez, se reducía; y los otros días,en el Lago de Coatepeque, lugar donde tantas veces mi tia Consuelo había soñado despierta, inspirándose para fortalecer su ingenio e historias, “proclive a la fabulación”, según la escritora Mejicana-Francesa Fabianne Bradu.

Mi tía Consuelo, siendo madrina de matrimonio religioso de la Boda de la señorita Milagro Lemus, en la ciudad de Armenia, se llevó a cabo en la Iglesia de San Silvestre- año de 1972. Posteriormente se le celebró la fiesta En la casa de Armenia de la familia Suncín, y como dicen “botando la casa por la ventana.” La “madrina”, le auguró una completa felicidad, y así ha sido, hasta la fecha, Milagro mantiene su hogar, con su esposo, y sus hijos. Recordando hasta hoy las palabras de felicitación que le pronunciara el día de su matrimonio.

Consuelo presintió que ese año,1972. sería el último en que disfrutaría de la compañía de sus hermanas, Amanda y Dolores. Ya estaban las tres hermanas bastantes vencidas por el transcurso del tiempo y por los achaques de la vejez. Mi tía Amanda, con leucemia, y Dolores, mi madre, con el descubrimiento de la enfermedad llamada Diabetes mellitus; mi tía Consuelo, operada no sé cuantas veces,- de la matriz, del intestino, y siempre con su dolencia, el ASMA.

Mi tía Consuelo, y Pepe - don José Martínez Fructuoso- se desplazaron de Armenia, en compañía de Amanda, hacia el Lago de Coatepeque. Consuelo suspiraba por ese lago, cuyas aguas verde-musgo y azufradas nacían de las entrañas del volcán de Santa Ana. Su fresca brisa le calmaba el asma a Consuelo, y el baño en sus aguas las consideraba medicinales para su afección respiratoria. El lago,

53

siempre fue uno de los lugares predilectos, de mi tía Consuelo, cada vez que visitaba a El Salvador, siempre acudía al lago. Para ella, era un lugar atractivo, alejado del bullicio de San Salvador, y de Armenia, y además un lugar “privado”, íntimo, donde podían tener su tranquila estadía sin que nadie los incomodara. En ese año, se hospedaron en el Hotel El Lago, de Coatepeque, Departamento de Santa Ana. El Salvador.

Cuando mi tía Consuelo regresaba a Paris, quiso llevarse consigo a mi tía Amanda, para que se tratara “la anemia profunda”, que en realidad era leucemia; pero ella fue bien clara y especifica, que “quería morir en El Salvador”; y así fue, el 13 de Junio (de 1974), descansaba en paz en la Gloria del Señor. Mes que coincidía con la muerte de mi abuelo Coronel Felix Suncín Monchez: 8 de junio (1923.) Antes de fallecer, mi tia Amanda me dijo “le temo al mes de Junio”.

Le continuaba escribiendo a mi tía Consuelo; le dí esa infausta noticia. La cual aceptó con resignación. En esa ocasión, su pesar fue tan grande, que pasé mucho tiempo para volver a tener noticias de ella. En sus cartas se reflejaba su constante tristeza, y soledad; cartas que denotaban depresión, se quejaba de su destino; que los seres amados iban poco a poco, desapareciendo de su vida

Mientras tanto, yo continuaba estudiando, y examinándome, tuve la dicha de celebrar la aprobación de mi PRIMER EXAMEN PRIVADO, con mi tía Amanda y con Dolores, mi madre; y la aprobación de los restantes, DOS Examenes Privados,-, Orales , solo con mi madre- las celebraciones consistían en almuerzos exquisitos en hoteles cinco estrellas de San Salvador. El Dr. Alejandro Escalante Dimas, mi padre, manifestó que él estaría dispuesto a celebrar UNA VEZ conmigo pero condicionándome, hasta que me entregaran el respectivo TITULO. Presenté mi tesis doctoral, la cual con mucho cariño, dediqué a mi tía Consuelo.

Mi padre, El Dr. Alejandro Escalante Dimas, cumplió con su palabra. El día que me gradué, fue noche de gala, de alegría, la fiesta la amenizó el Mariachi “Guadalupano” –el mejor de aquel entonces, quien acompañaba a la artista Lucha Villa, cuando se presentaba en El Salvador.

Dolores, mi madre, con su vida llena más de felicidad que de sufrimiento, justo cuando me entregaban el título de “Doctor en Jurisprudencia y Ciencias Sociales”, expedido por la Universidad Nacional de El Salvador el 18 de Noviembre de 1976, al siguiente días,se ingresaba en el Hospital Policlínica Salvadoreña, descansando en la Paz del Señor el 14 de Diciembre del mismo año.

54

También , con mucho pesar, me ví en la necesidad de comunicarle a mi tía Consuelo, su deceso; y me permití, mandarle por correo el Recuerdo de Novenario, ya que Dolores había sido su amada hermana, la que con tanto cariño, le aconsejó, y la quería mucho, acompañándola espiritualmente en el peregrinar de su vida.

Ya, mis cartas, no tenían objeto ser. La familia, completa había desaparecido, a excepción de su cuñado, mi padre, quien formó otro hogar, al verse “viudo”, contrajo matrimonio con la señora MARINA ALVAREZ.

Sin embargo, tuve la suerte, la dicha, la oportunidad, de viajar a Europa en 1978, y lo primero que hice, fue hablarle por teléfono a mi tía Consuelo, expresándole que quería estar con ella, que la sangre me gritaba su compañía. Así que en Abril de ese año, me comuniqué con ella, a Paris, Francia, para comunicarle que deseaba verla, porque solo ella y yo habíamos quedado de familia.

Lamentablemente ella me confesó que estaba bastante desmejorada de salud, y se iba a ingresar a un sanatorio (hospital para asmáticos) situado en las montañas de Suiza.

Cambié el destino de mi viaje, y en vez de irme a Paris, me fui a Madrid, España, donde en la Universidad Complutense me informaron, que solamente en Santander, al Norte de España, impartían cursos –como los que yo aspiraba-, trasladándome al Cantabrico.

Me inscribí en la Universidad Internacional Menendez y Pelayo; en los meses de Julio y Agosto de 1978, recibí cursos de Sociología y Prensa. Me sentía toda una profesional completa.

Había cruzado “el charco”,-el Océano Atlántico- conocí costumbres bastantes parecidas a las nuestras. Me sirvió para expandir mi cultura general.

Para mí, un sueño, experimentando un cuento de hadas, de príncipes y princesas, jamás volvería a vivirla. El primer lugar donde me hospedé fue el HOTEL EL SARDINERO, de cinco estrellas, con vista al Cantábrico. Luego acudí a las instalaciones de la

55

Universidad situadas en un PALACIO REAL, sí el PALACIO DE LA MAGDALENA, la residencia veraniega de los actuales Reyes de España. Bañando los alrededores las aguas del Mar Cantábrico, a dicho Palacio, de alguna manera, me recordaba de mi tierra, de mi Puerto de La Libertad, aunque yo sabía que era otro mundo, Discotecas elegantes por las noches, presentaciones en vivo, de grupos musicales –ahí conocí por vez primera los rayos lasser-, como estaba en el curso de Periodismo, podía ingresar sin dificultad a ver los “shows” sin siquiera hacer fila, solo mostraba mi Carné de Estudiante.

En Santander, existe un Casino famoso, me enteré, que las personas que asistían a ese lugar, lo hacían con sus mejores galas, y joyas. A pesar de estar a orilla del mar, se veían a los hombres elegantes en sus trajes de frac,y a las señoras con vestidos largos de coctel. Entonces, me recordé de la fotografía de mi tía Consuelo, donde en el Lago de Coatepeque, El Salvador, se había tomado, en traje, con su cartera formal, y zapatos de tacón alto.

Consideré que había sido el regalo más preciado que mi madre, Dolores, desde el más allá, me había concedido. Yo siempre le reclamaba que a Edgar lo habías enviado diez años a Europa, y a mí, no… Estando en España, me despertada en mi residencia, lugar donde dormía, y tenía que pellizcarme, para saber que efectivamente estaba viviendo la realidad.

Hice muchos amigos, los cuales, por la distancia, fueron poco a poco desvaneciéndose.


MIREILLE EN UNO DE LOS APOSENTOS DEL PALACIO DE LA MAGDALENA


En Octubre,-Noviembre, siempre del año 1978, tomé un tour desde Madrid, España, para conocer las ciudades más importantes de Italia y de Francia.

56


MIREILLE EN LA TORRE EIFFEL, PARIS FRANCIA.


En Noviembre de 1978, en Paris, hacía un frío terrible. Mi vestimenta deportiva, de Santander, la tuve que guardar, y aperarme de abrigos, bufandas, botas de tacón alto.

Estaba con la misma ilusión de cuando salí de El Salvador, de visitar a mi tía Consuelo, pero el teléfono del Apartamento, situado en 24 rue Barbet de Jouy, de Paris, nadie lo contestó.

Recordé entonces, que mi tia Consuelo, me había dicho que cuando se sentía enferma, solo en las montañas de Suiza, se mejoraba, recluyéndose en un sanatorio –así le decía ella, a los hospitales-, estaba bastante desmejorada de salud.

Sin embargo, me cercioré con el amigo de mi hermano Edgar, llamado también Edgar Meyer, en aquella época laboraba en las Naciones Unidas, que se le comunicara a mi tía Consuelo, que yo había llegado a Paris, que la había buscado, y le dejaba muchos besos y recuerdos.

57

Era una pena, que no pude esperarla. Desde Junio había estado ausente en El Salvador, y debía atender mis negocios, principalmente porque en el mes Diciembre tocaba hacer el corte al cafetal, de la finca. Regresé a mi amado El Salvador, a finales de Noviembre del año 1978. Visité al Dr. Francisco Mena Guerrera, para entregarle un recuerdo de Paris, un pequeño llavero con la imagen de la Torre Eiffel. Lo primero que me preguntó, fue si había visto a mi tía Consuelo, y le conté la historia de mi viaje. Muy comprensivo el Dr. Mena Guerrero, me obsequió una foto, la más reciente de mi tía, que él se había tomado en uno de sus últimos viajes a Paris, ésto, para que yo me hiciera la idea,y no guardara resentimiento alguno, de lo grave que estaba.


MI TIA CONSUELO Y EL DR. FRANCISCO MENA GUERRERO


A los siete meses después, para ser exacta, el día de la madre, 10 de mayo de 1979, mi tía Consuelo, al no poder contactarme telefónicamente, me dejó recado con la señora Carmencita Chavez viuda de Suncín, pariente de la familia Suncín, diciéndole, como una DESPEDIDA “Dile a Mireille, que la quiero mucho, que fué mi enfermedad, la que evitó que la volviera a ver”.

58

Y dieciocho días después de esa llamada por telefono, en Grasse, mi tía Consuelo había pasado a mejor vida el 28 de Mayo de 1979. Dicen que Pepe, el señor Jose Martinez Fructuoso, legatario universal, permitió que la expusieron en capilla ardiente durante 10 días, para las personas que en vida la conocieron, le rindieran su último “adiós”.

En el año 2004, decidí comprobar mi vinculo sanguíneo con mi tia Consuelo, y fui declarada heredera definitiva por derecho de representación de mi madre, Ana Dolores Suncín de Escalante dimas.

\

59



Así concluyo esta presentación anecdótica, dejando fiel testimonio de que mi tía Consuelo de Saint Exupery, a su familia recurrió solicita para un consejo, cuando perdida en parajes desconocidos buscaba reconciliación con el destino, se volcaba a su sangre, atrayéndose cual imán busca al metal. Mi intención ha sido demostrar, que su familia, de alguna manera a mi tía Consuelo, le señaló el sendero a seguir.

Todos y cada uno de los miembros de la familia Suncín-Sandoval, pusieron su granito de arena, en sus decisiones y determinaciones. La relación y comunicación se mantuvo hasta el final de sus días.

Esta última fotografía, tomada en 1923, fue dedicada a su hermana Dolores, con mucho cariño, para recordarle que en lugar lejano, casi místico, del pulgarcito de América,se encontraba pensando en su familia. Familia que la esperó eternamente, con los brazos abiertos; cuyo apoyó incondicional estuvo presente en su vida, y orgullosa de los éxitos y triunfos obtenidos por ella.

Gracias, tía Consuelo, en nombre de Dolores, mi madre; de Amanda, mi tía; de Edgar, mi hermano; y en el mío propio; por compartir tus lindos pensamientos, cartas, postales, e historias; por habernos tenido en cuenta en tus andanzas, peregrinaciones y aventuras. JE T´AIME, MA TANTE.

Cierro así la última página de la vida de MI TIA CONSUELO DE SAINT EXUPERY. LA SACERDOTISA DE LA DIASPORA SALVADOREÑA.

60

DEFINICIONES:

(1)VENTOLIN. Medicina recetada a asmáticos, para aspirar nasalmente mediante nebulizaciones

(2) OVILLEJO, combinación métrica para poemas

(3) MERMEX, servicio de autobuses que llevan pasajeros y encomiendas desde Guatemala a El Salvador, y viceversa.

(4) REFAJOS, igual que “perrajes” , son telas gruesas y coloridas, usadas por las mujeres indígenas de Guatemala como faldas.

(5) MULA, -genero femenino hija de asno y yegua, ó de caballo
MACHO- genero maculino- hijo de asno y yegua o de caballo
Al decir “Este Macho es mi mula”, significa necedad, ó terquedad.
(6) CORRALERO, persona encargada de cuidar y atender el ganado, especialmente las vacas.

(7) CANTAROS, recipientes de aluminio, usados para guardar liquidos, en este caso, la lecha de vaca.

(8) MEDIOR DE BOTELLAS Y MEDIAS BOTELLAS, recipiente parecido a una taza larga, con marcas indicando la medida de una botella, y una mitad de botella.

(9) POYETON, una cocina rústica de leña o carbón, pegada a la pared, a la altura de un poco más de medio metro.

(10) GALLINA INDIA, una ave de corral, que no es nacida por incubadora..Preciada por su sopa, y como dada como premio, cuando nació un hijo varón.

(11) CHILIPUCAS, una variedad de frijoles blancos, grandes y delgados.

(12) CHIPILIN, hojas comestibles provenientes de arbustos, sirven para aderezar la comida.

(13) TAMALES, comida tipica, elaborada de masa de maíz , pudiendo ser de sal o azúcar, con envoltorio de hojas de plátano;

(14) DE CAMBRAY, comida tipica, elaborada de masa de maíz, con azucar, y envoltorio de tuza, ó sea las hojas del maíz.

(15) GARROBO, animal de la familia de los reptiles, con piel gruesa, comestible.

(16) HUEVOS DE IGUANA COMALEADOS, son los huevos de reptil hembra, que se cocinan con el calor del comal de barro.

61

(17) FLOR DE IZOTE, la flor que dá la planta silvestre llamada IZOTE, comestible. Tambien considerada en El Salvador, como la FLOR NACIONAL.

(18) CUYUYAS, la punta de la planta del Izote, de sabor un poco amargo, se come en agua hervida.

(19) COCTELES DE CONCHAS, un plato conteniendo varias conchas de manglar de ríos, abiertas y servidas con cebolla, tomates y aderezos. Se cree, que dán potencia sexual.

(20) CHILATE, alimento que consiste enuna especie de atol de maíz cocido

(21) TORREJAS, pan de caja, NUEGADOS DE MASA, masa frita, NUEGADOS DE YUCA, masa de yuca frita. Todos bañados en dulce de miel de panela –extractada de la caña de azucar, color café, y se acompaña con el chilate, que es insípido.

(22) PERDIDO LA GALLINA, que su descendiente es una niña, hembra.

(23) CAYUCO , lancha primitiva, rústica, elaborada de madera, usada para navegar en ríos, lagos, y mar.

BIBLIOGRAFIA:

Webster, Paul, CONSUELO DE SAINT-EXUPERY, LA ROSA DEL PRINCIPITO.Edition Du Felin.Francia. 2000

Escalante Dimas, Mireille.MI TIA LA CONDESA CONSUELO SUNCIN DE SAINT EXUPERY.Sinai Editores e Impresores, S.A. El Salvador-2006

Torres Espinoza,Edelberto.ENRIQUE GOMEZ CARRILLO, EL CRONISTA ERRANTE.F and G Editores. Guatemala 2007

Quintanilla,Edgardo.
www.contrapunto.com.sv. 2009

PROHIBIDA LA REPRODUCCION TOTAL O PARCIAL O UTILIZACIÓN DE ESTA OBRA, INCLUYENDO FOTOGRAFIAS, SIN AUTORIZACIÓN EXPRESA DE LA AUTORA, O SU APODERADO.

Santa Tecla, 22 de Marzo de 2009.